4 técnicas para aprender rápido un idioma

Cuando surge un viaje al exterior, o bien se buscan opciones de programas para aprender idiomas en el extranjero y aprovechar al máximo la experiencia, lo mejor es tener en cuenta algunas sencillas técnicas que pueden ayudar a que aprender un idioma resulte más rápido.

Ahora bien, al igual que como con cualquier cosa que merezca la pena, aprender un nuevo idioma requiere dedicación, por lo que hay que comprender que estas técnicas no son trucos ni atajos, pero son efectivas. Para averiguar en qué medida, todo lo que hay hacer es comprometerse a aplicarlas.

  1. Hablar con nativos: desde que nos pasamos todo el día usando nuestros dispositivos electrónicos, tenemos la idea de que todo se puede enseñar, aprender y practicar sin interactuar con nadie ¿Querés tener un máster? Hacé un curso en línea. ¿Necesitás una buena receta? Búscala en Google ¿Querés aprender un idioma extranjero? Descárgate una aplicación. Es cierto que internet puede ayudar a los estudiantes de idiomas a enriquecer su vocabulario y a sentirse más confiados con sus habilidades, pero lo más efectivo es el intercambio con hablantes nativos. Algunas opciones para conseguirlo, es encontrar un compañero de intercambio de idiomas en esa ciudad, para charlar mientras toman un café, por ejemplo. O hacer un curso en línea. Si el objetivo es combinar el estudio de idiomas con una nueva y excitante experiencia, viajar al extranjero para convivir con el idioma es la mejor alternativa.
  2. Utilizar nuevas palabras lo antes posible: muchos estudiantes de idiomas escriben cuidadosamente listas de palabras nuevas en sus cuadernos y después no las usan nunca en la vida real. Anotar nuevas palabras es un gran hábito, pero no es suficiente por sí solo. Hay que esforzarse en usarlas, incluirlas en oraciones cuando se habla, escribirla en una frase, encontrar un sustantivo, verbo o adjetivo y preguntar sobre ella a los nativos. Esta técnica le da al nuevo vocabulario un contexto vivo y hace que se grabe en la mente más rápido.
  3. Hacer muchas preguntas: los profesores valoran a los alumnos que hacen buenas preguntas. Si no se sabe qué preguntar, escribir una lista de preguntas genéricas en la última hoja del cuaderno y usarlas durante la clase. Algunas de los mejores son: “¿Cuál es el sustantivo/verbo/adjetivo de esa palabra?” “¿Esa palabra se usa en situaciones formales o informales?” “¿Puede usted sugerir algunos sinónimos/antónimos?”, o (si el idioma se habla en varios países): “¿Tiene el mismo significado en Chile/España/Honduras?”
  4. Empezar con lo que realmente se necesita: para empezar los primeros días y semanas en el extranjero, imaginar las situaciones con que se van a encontrar. Por ejemplo: “me perdí” (temas: moverse por la ciudad, transporte público, lugares de interés de la ciudad), “quiero comer” (temas: pedir la comida, ir al supermercado), “quiero hacer amigos” (temas: hacer preguntas personales, hablar sobre la familia y los amigos). Una vez que se hayan identificado las áreas de vocabulario, centrar en ellas las energías. Esto va a ayudar a que la experiencia sea mucho más fluida.

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