Opinarg

Bauza y sus mares


09 de noviembre de 2016

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El técnico del seleccionado argentino volvió a convocar para la doble fecha por Eliminatorias a la base que se mantiene desde Brasil 2014, y pese a las críticas hacia él y sus dirigidos, el Patón confía en poder sacar 6 puntos de 6 para empezar a encarrilar el barco hacia Rusia 2018.

Las preguntas salen solas: ¿Por qué siempre juegan los mismos?, ¿No hay otros? ¿Los jugadores eligen el plantel? ¿El DT asume el rol de mando? ¿Bauza le imprime su sello al equipo?
Analicemos un poco este mini ciclo del técnico rosarino:

Cuatro partidos. Cuatro formaciones completamente diferentes. Cuatros táctica e ideologías distintas y para peor, cuatro equipos en uno con rendimientos de regulares para abajo. Argentina fue un mar de dudas, y en ese mar, Bauza está mareado, o al menos eso demuestra (aunque diga lo contrario). No sabe si imprimirle su sello al equipo, o si dejar que el peso de las individualidades se terminen imponiendo entre los titulares. Duda, busca, y ahí, falla. Se nota que el mote de defensivo le molesta, y termina jugando vs Paraguay con 4 números 9, o para peor, decide directamente jugar sin volantes. Y todo sale mal, porque cuando el capitán del barco, pierde la brújula, los marineros sufren. O acaso, pareciera, en este buque llamado Selección Argentina, los marineros mandan.

Argentina hasta ahora fue caótica. Pasa de jugar con doble volante central, 3 media puntas y un 9 vs Uruguay a hacerlo con triple 5 (aunque Banega se suelte) vs Venezuela. De ahí, a un 4-2-4 vs Perú para jugar al ?palo por palo?, y termina con un 4-1-5 quemando papeles vs Paraguay, con el agravante de sumar 4 números 9 para jugar ?a la que sea?.

Así, todo cambiante, sumido en una vorágine que agobia hasta para quien se sienta a analizar a un equipo que por momentos es indescriptible. Mucho número telefónico para tan poco nivel y resultado. Porque eso es lo más grave, el rendimiento de las figuras de este equipo, al que sin Messi, todo se le complica, es paupérrimo. Porque seamos sinceros, sin el 10, este equipo puede ganar o perder con cualquiera.

Argentina por ahora no supo o no pudo, que para el caso es lo mismo. Con el correr de los minutos pasa de un híbrido que deambula entre toques intrascendentes entre los de abajo, jugadores estáticos y posesión de balón tonta, a correr a mil km por hora, jugar a la contra, y sentir que se está al borde abismo cada vez que pierde una pelota.

Los defensores no saben si apretar en ¾, los volantes de contención, dudan entre retroceder o presionar, los delanteros al no tener con quién asociarse, se aíslan y juegan a la heroica. Y cuando apareció algún volante creativo, terminó lateralizando el balón ante la quietud del resto. Todos amontonados, todos inconexos. Y el rival lo sabe, y con nada, quita, juega a la contra, llega al arco, convierte.

Y todo se hace cuesta arriba. El supuesto plan de juego, se desvanece y ya hay que empezar a virar las cargas para ver si con algún manotazo individual salvamos la ropa. Y eso, en un juego de equipo, rara vez resulta.

Patón está ahora ante otra gran chance, y sabe que no puede fallar, aunque tanto Brasil como Colombia sean de los mejores rivales. Deberá volver a sus fuentes, patear sus tableros internos y entender que si fue elegido para el cargo, es por lo que fue como entrenador, no por lo que ahora quiere demostrar. Y no le debe temblar el pulso a la hora de cambiar. Se sabe, se nota, se entiende que hay ciclos cumplidos. Es hora de que los Di Maria, Agüero, Demichelis, Zabaleta, descansen, y que forme un equipo que ayude a Messi, hoy por hoy la única certeza y esperanza.

Y es hora de que Bauza, también, asuma el total mando de este barco, antes de que el mar, se lo lleve puesto.

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