El arte de integrar lo global y lo local, clave en la gestión del talento

La globalización de una compañía no puede limitarse a su core business, sino que debe abarcar a todas las áreas. Tomando en cuenta ese concepto, cualquier organización que se proponga ser exitosa deberá contar con políticas de recursos humanos globales.

Sin embargo, ser conscientes de esa necesidad y tomar la decisión de implementar una solución que permita llevar a cabo esas políticas es sólo la primera parte de la labor. Habrá que completarla con otro desafío: combinar del modo más eficiente y adecuado esa visión global con las particularidades locales y regionales que presentan el negocio y la propia empresa.

En ese sentido, según explican las expertas María José Fraile y Bettina Rodríguez en su trabajo “El nuevo Director Corporativo de RRHH”, publicado por Meta4, multinacional especializada en soluciones para la gestión del Capital Humano,  “una buena política corporativa de recursos humanos ha de ser fruto  de una labor de diálogo y de puesta en común de las best practices de la empresa a nivel internacional, sin perder de vista la necesidad de fomentar una cultura de recursos humanos común e integradora”.

Uno de los aspectos imprescindibles para desarrollar una gestión del talento eficaz e integrada es contar con las herramientas tecnológicas que la hagan viable. Hablamos de una solución global de recursos humanos que contemple todo el ciclo del talento de cada empleado, acompañando su actividad durante toda su vida laboral. Contar con una herramienta tecnológica global de RRHH permitirá a la organización poder seleccionar, desarrollar, compensar y retener talento de forma local y global.

Pero no sólo eso: volviendo al punto central de esta nota, la solución deberá contemplar además las diversas necesidades locales e integrarlas de forma tal que permita conocer qué está ocurriendo en la compañía en todo el planeta en tiempo real y obtener los indicadores analíticos necesarios para tomar decisiones estratégicas y así, mejorar la gestión diaria.

En ese punto, juegan un rol destacado las herramientas de búsqueda para dar con el mejor talento a nivel internacional, a la par de aquellas que faciliten la formación y asignación de los colaboradores internos. En suma, un conjunto de capacidades que confluyan en el objetivo de que cada posición esté ocupada por la persona más apta, más allá de los kilómetros que deba recorrer.

También hay factores que contribuyen a consolidar esta tendencia, como por ejemplo la creciente incorporación de millennials al mercado laboral. Para ellos, la movilidad geográfica no constituye una carga que deba ser compensada con grandes beneficios. Por el contrario, supone más bien un incentivo y un componente valioso en su desarrollo profesional.

Por todos estos motivos, el horizonte de la gestión del talento se ha ampliado de manera considerable. El mundo es ahora un tablero con todas las piezas al alcance de la mano. El reto es grande, pero las oportunidades asoman prometedoras para quienes cuenten con las herramientas idóneas que les permitan aprovecharlas.

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