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Flybondi y el aeropuerto de El Palomar, en la mira: las 5 grandes dudas sobre la seguridad en vuelos "low cost"


21 de febrero de 2018

Por Patricio Eleisegui

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Problema tras problema, explicación tras explicación por parte de la empresa. Así las cosas, todo lo que acontece en un tema clave -como lo es el de los vuelos comerciales- ingresa en un terreno de confusión y sospechas.

 

En lo que sí hay plena certeza es en un aspecto: el aeropuerto de El Palomar, pensado para las low cost, fue refaccionado a las apuradas y aún abundan los aspectos técnicos sin resolver.

 

 

A partir de ello, la seguridad aparece cuestionada por más que el discurso político se esmere en resaltar las bondades de esta incursión en el país de los "viajes baratos".

Tanto es así que el juez federal Sergio Torres, días atrás, le pidió al Poder Ejecutivo que detalle las medidas tomadas "para garantizar la seguridaddel tráfico aéreo y el uso racional del espacio".

El magistrado requirió la entrega de "informes pormenorizados" para conocer cómo se están desarrollando los pasos necesarios para afrontar la incorporación de nuevos actores en el mercado aéreo.

En lo que respecta a la base de El Palomar, los expertos consultados por iProfesional coinciden en destacar que las características operativas distan de ser las ideales.

El apuro por habilitar la terminal y darle "pista" a Flybondi tiene como "lado B" una serie de aspectos que está a medio cumplir y carencia de recursos que arrojan sombras sobre la calidad operativa del lugar.

"Las falencias ya no pasan por aspectos como la contaminación sonora sino que van mucho más allá. Estamos hablando del despegue y aterrizaje de los aviones", asegura a este medio un especialista que se desempeñó como controlador de tránsito aéreo en Ezeiza.

Hace unos meses, la cuestión ambiental amenazó con poner en el freezer los trabajos de mejoramiento de El Palomar. Las asociaciones vecinales presentaron amparos pidiendo la inhabilitación por varias tópicos, que van desde la contaminación auditiva hasta la presencia de escuelas ubicadas a sólo 500 metros de una de las cabeceras de la pista.

Son los casos de los colegios Emaus y Alas, con alumnos que cursan desde el jardín hasta el secundario. Asimismo, funciona una escuela técnica en un área dentro del mismo aeropuerto.

Paralelamente, se elevó una denuncia por la presencia de polvorines dentro del predio que, en opinión de los vecinos, contuvieron explosivos casi hasta el inicio de la actividad de Flybondi.

El triunfo en la batalla judicial quedó para el Gobierno, y eso fue lo que le permitió el inicio de los vuelos, más allá de la precariedad tecnológica que ostenta el aeropuerto.

Al momento de abordar los criterios de seguridad de El Palomar, expertos refieren a la ausencia de equipamiento y métodos operativos básicospara el funcionamiento seguro.

En concreto, las principales falencias que se le observan a la ex base aérea comprenden:

1. - El funcionamiento deficiente del ILS

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