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La dura realidad que Sarah Hyland vive detrás de las cámaras de ‘Modern family?


22 de enero de 2019

La actriz confiesa que se ha planteado quitarse la vida

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Cada semana el equipo de Modern family trabaja en Los Angeles para encontrar nuevas formas de divertirnos con los enredos de los Dunphy y los Pritchett, esta familia diversa y unida que lleva una década arrasando entre crítica y pública. Otra cosa es que todo sea tan divertido para la actriz Sarah Hyland, más conocida como Hayley Dunphy. Delante de las cámaras enamora con sus enormes ojos y su innegable vis cómica y detrás de ellas intenta sobrevivir unos problemas de salud que la han llevado a plantearse el suicidio.

El periplo médico de la actriz de 28 años comenzó ya en su infancia. Le diagnosticaron displasia renal, lo que significa que la morfología de sus riñones se había visto alterada durante su desarrollo. Lejos de ocultar su salud a los medios, siempre quiso dar visibilidad a esta realidad médica que la obligaba a pasar por quirófano a menudo hasta que en 2012 fue sometida a un trasplante de riñón, que había donado su padre.

El problema es que su cuerpo rechazaba el órgano. No había sido la solución que ella esperaba y, harta de encontrarse siempre mal, quiso acabar con todo. “En ese momento estaba muy deprimida, durante mucho tiempo contemplé la idea de suicidarme”, ha explicado en una entrevista con el medio Self, donde ha querido mostrar las cicatrices consecuencia de haber pasado tanto por el quirófano. “Si un miembro de tu familia te da un órgano y este falla, siente que es tu culpa”, reconoce.

Su realidad era la siguiente. En febrero de 2017 su nuevo riñón funcionaba tan mal que tenía que someterse a diálisis tres días a la semana entre el rodaje de un episodio y otro, y en mayo directamente se sometió a una operación para quitarle el órgano donado por su padre. A nivel personal, estaba harta de sentirse siempre como una “carga” a la que debían “cuidar” porque siempre tenía problemas de salud. Se sentía impotente ante una situación que no podía resolver por más que su carrera fuera viento en popa.

Cada semana el equipo de Modern family trabaja en Los Angeles para encontrar nuevas formas de divertirnos con los enredos de los Dunphy y los Pritchett, esta familia diversa y unida que lleva una década arrasando entre crítica y pública. Otra cosa es que todo sea tan divertido para la actriz Sarah Hyland, más conocida como Hayley Dunphy. Delante de las cámaras enamora con sus enormes ojos y su innegable vis cómica y detrás de ellas intenta sobrevivir unos problemas de salud que la han llevado a plantearse el suicidio.

El periplo médico de la actriz de 28 años comenzó ya en su infancia. Le diagnosticaron displasia renal, lo que significa que la morfología de sus riñones se había visto alterada durante su desarrollo. Lejos de ocultar su salud a los medios, siempre quiso dar visibilidad a esta realidad médica que la obligaba a pasar por quirófano a menudo hasta que en 2012 fue sometida a un trasplante de riñón, que había donado su padre.

 

En 2012 su padre le dio un riñón, que su cuerpo rechazo, y en 2017 su hermano pequeño le dio otra oportunidad

El problema es que su cuerpo rechazaba el órgano. No había sido la solución que ella esperaba y, harta de encontrarse siempre mal, quiso acabar con todo. “En ese momento estaba muy deprimida, durante mucho tiempo contemplé la idea de suicidarme”, ha explicado en una entrevista con el medio Self, donde ha querido mostrar las cicatrices consecuencia de haber pasado tanto por el quirófano. “Si un miembro de tu familia te da un órgano y este falla, siente que es tu culpa”, reconoce.

Su realidad era la siguiente. En febrero de 2017 su nuevo riñón funcionaba tan mal que tenía que someterse a diálisis tres días a la semana entre el rodaje de un episodio y otro, y en mayo directamente se sometió a una operación para quitarle el órgano donado por su padre. A nivel personal, estaba harta de sentirse siempre como una “carga” a la que debían “cuidar” porque siempre tenía problemas de salud. Se sentía impotente ante una situación que no podía resolver por más que su carrera fuera viento en popa.

Ha querido mostrar sus cicatrices.
Ha querido mostrar sus cicatrices. (Youtube/Self)

En esta etapa en diálisis, además, vivió constantes cambios de peso y su medicación hizo que se le hinchase la cara, circunstancia comentada por los medios. De aquí que más de una vez mostrase las consecuencias en redes sociales, para que los usuarios dejasen de comentar constantemente su aspecto, y también ejercer de portavoz de las personas con una salud frágil. Quería mostrar lo mal que lo pasan las personas que no gozan de salud.

Finalmente, en septiembre tuvo la suerte de recibir otra donación de órgano, esta vez de su hermano menor, Ian. Ya vive acostumbrada a tomar numerosas medicaciones y esteroides con tal de no perder este riñón, pero también vive con el miedo de que esta última operación no haya servido de nada: “Cuando un segundo miembro de tu familia, alguien a quien supuestamente debes cuidar como un hermano pequeño, quiere darte una tercera oportunidad para vivir, da miedo, porque no quieres fallarle”.

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