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La economía que viene


07 de enero de 2017

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Luego de 365 días cargados de problemas y ante el gran desafío de recuperar la capacidad de consumo, el país inicia un nuevo ciclo mucho más optimista pero igual de complicado que los 12 meses precedentes.

Históricamente en Argentina, los años electorales han mostrado mejoras en la mayoría de los índices y este 2017 no será la excepción, debido a que, por un lado, se aplicarán políticas de Estado tendientes a la ejecución de la obra pública (que actualmente esta subejecutada), reactivando de ese modo a otras más de cien actividades relacionadas, y por el otro, se llevarán a cabo acciones económicas y sociales que buscarán estimular el consumo.

Ambas variables, sumadas al empuje del agro, llevarán a un crecimiento económico superior al 3 %. Ese porcentaje de aumento del PBI en 2017 representará el crecimiento anual más importante desde 2011, producto de un año electoral y con la ventaja de haber abandonado un año crítico.

Las proyecciones indican que el aumento de los haberes jubilatorios, en el marco del cumplimiento de la Ley de Reparación Histórica y las probables negociaciones paritarias desdobladas, que concluirán con incrementos salariales por encima de la inflación prevista, mejoran aún más la expectativa porque generarán mayor previsibilidad a los trabajadores a la hora de consumir.

En el tercer trimestre de 2016 el PBI registró una caída de apenas el 0,2%, lo que permite esperanzarse con un crecimiento en el corto plazo. En 2017 deberían verse sendas mejoras en la producción y generarse un mejor clima de inversión, como consecuencia de la reducción de impuestos, la facilitación de exportaciones y los permanentes monitoreos, sumados a la aplicación de medidas paraarancelarias a las importaciones.

Por su parte, los datos muestran que el campo jugará un papel protagónico. Allí se prevé una producción triguera cercana a los 16 millones de toneladas, casi un 40% más que en 2016, de los cuales casi el 60% podrá ser exportado. Además, se estima que seguirá habiendo un proceso de desinflación que ubicará a la suba de precios cerca del 20% anual y que, si bien se mantendrá una elevada tasa de inflación, será la más baja de los últimos ocho años.

Finalmente, considero que el escenario aparece mucho más alentador que durante el último semestre pero creo que, en definitiva, más allá de las proyecciones, todo dependerá de las decisiones políticas que tome el Ejecutivo Nacional, pudiendo encausar o no la recuperación prevista.

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