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La Intervención del Partido Justicialista por Eduardo Duhalde


11 de abril de 2018

Eduardo Duhalde ex Presidente de la Nación

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Hace más de una década que el Partido Justicialista dejó de funcionar con normalidad.
Las sucesivas autoridades, amparadas por la impunidad que les permitía una justicia sin recursos para controlar, fueron dejando de lado todos y cada uno de los procedimientos que la Carta Orgánica y la Ley de los Partidos Políticos exige para un normal funcionamiento.
La lista de infracciones es extensísima y por demás conocida para enumerarlas.
Es por eso que en el año 2008 presenté un pedido de intervención en el que persistí año tras año, a medida que las transgresiones a las normas se iban sucediendo.
Paralelamente, nunca abandoné los esfuerzos para arribar a una instancia de conciliación, que permitiera una normalización no traumática, con la participación de todos los sectores, sin exclusiones, en elecciones libres.
Para tratar ese tema me reuní a mediados del año pasado con el Presidente del Partido, José Luis Gioja, y con el Vicepresidente, Daniel Scioli, para avanzar en una audiencia de conciliación ante la Cámara Nacional Electoral, con la que estuvieron totalmente de acuerdo.
En esa vía estábamos trabajando en estos días.
Es por eso que la reciente resolución de la jueza Servini de Cubría de intervenir el Partido Justicialista me sorprendió desagradablemente y manifiesto mi total desacuerdo con la medida tomada.
Nunca las intervenciones han sido buenas para los partidos y las solicitudes siempre han sido usadas para lograr instancias de negociación.
Por eso, al tomar conocimiento de la medida, inmediatamente me comuniqué con Gioja y con Scioli y también con Barrionuevo, para exhortarlos a sentarse a una mesa de negociación, que evite confrontaciones estériles que sólo ahondan las divisiones, y encontrar un acuerdo que normalice el partido, a partir de un compromiso de convocar a elecciones internas, sin exclusiones, en marzo del año próximo.
Soy un convencido de que los políticos debemos entender de una vez por todas que es necesario terminar con un formato de la política basado en el enfrentamiento y la descalificación, que sólo provoca rechazo en la ciudadanía y encontrar los caminos de diálogo y consenso que los argentinos reclaman.
 

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