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La motivación como pilar de la imagen positiva


23 de diciembre de 2016

Los empleados son los principales generadores de imagen de una empresa, y ese es uno de los grandes motivos para trabajar sobre su motivación y más aún para investigar a qué obedecen sus necesidades y deseos dentro del plano laboral, a fin de asignarle el elemento de motivación adecuado.

Cada vez más empresas entienden que el capital humano es uno de los elementos claves para lograr el éxito en cualquier organización. No sólo en materia administrativa,  comercial y funcional, una empresa trabaja mejor si sus empleados están motivados, sino que la comunicación juega aquí un papel fundamental en el proceso de construcción de imagen positiva.

Como ya sabemos, los empleados de la empresa son los principales comunicadores hacia el exterior. Su opinión y percepción de aquel lugar en el que trabajan tiene mucha más influencia frente a sus públicos que cualquier otro tipo de mensaje que se envíe por diferentes canales. El empleado es la prueba real y concreta de que todo lo que se dice de la organización es cierto y ese es uno de los  principales motivos para trabajar sobre su motivación y más aún para investigar a que obedecen sus necesidades y deseos dentro del plano laboral.

Las técnicas de motivación, dinámica de grupos, fortalecimiento e inteligencia de equipos, son cada vez más variadas y toman diferentes matices de acuerdo a cada organización y el objetivo que se intente alcanzar. Lo que los directivos deben comprender es que este tipo de actividades representa sólo una mínima inversión si tomamos en cuenta los valiosos resultados que se pueden obtener en forma progresiva y a mediano y largo plazo.

Para elegir la técnica adecuada hay que conocer muy bien al equipo, tanto como grupo conformado así como a sus integrantes en forma individual. Valorar sus diferencias, utilizar un lenguaje común y tener muy en claro el objetivo, ya que cada una de estas actividades puede tener un resultado positivo en algunos equipos y negativo en otros. Hay que tener en cuenta además el momento por el que está pasando ese grupo, si es un grupo ya conformado, en el cual sus integrantes tienen alto conocimiento el uno del otro, o bien es un equipo relativamente nuevo, para el cual las tareas de relacionamiento le serán más complicadas.

Mediante la interacción continua, este tipo de técnicas buscan el aprendizaje mutuo y la retroalimentación imponiendo la comunicación como una costumbre básica y asignando un alto valor al equipo con el fin de aumentar el sentido de pertenencia. También se buscan objetivos generales como lograr que el empleado confíe en sus pares, delege tareas, conozca y entienda a sus colegas, disfrute de su trabajo, cambie una actitud negativa por una positiva, fomente el buen clima laboral y se comprometa con sus actividades.

Si los capacitadores encargados logran administrar con  inteligencia la diversidad de herramientas que hoy en día se disponen para lograr una buena conformación de su equipo, conocerlo tanto grupal como individualmente y entender cuáles son sus expectativas, tendrá en sus manos una herramienta que no sólo le permitirá aumentar la rentabilidad general de la organización, sino que ayudará a proyectar hacia el exterior una imagen positiva que puede ser acompañada por otras acciones, pero que es una de las más fuertes y determinantes, la de sus propios actores.

 

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