Las funciones atribuidas al hombre o a la mujer ¿son fuertemente epocales ? 

Las funciones atribuidas al hombre o a la mujer son fuertemente epocales y dependen también de la cultura que se considere. En nuestra cultura dichas funciones están obviamente cambiando en paralelo al cambio operado en la sociedad , con una equiparación de las funciones que tienden a parecerse. En medios urbanos ya casi no existen diferencias entre los roles tradicionalmente atribuidos al hombre y a la mujer. Lo cual permite subrayar que dichas funciones no son “naturales”, en el sentido que estarían ligadas al sexo anatómico, sino que son culturales y al modo en que la condición de hombre o mujer ha ido evolucionando en la cultura.

Desde que Freud hizo su formación con Charcot en la Salpêtrière, se sabe que la histeria no es una atribución femenina, sino que se encuentra tanto en las mujeres como en los hombres; no depende del sexo anatómico sino de una estructura psíquica. La sociedad tradicional se organizó en base a funciones rígidas que quizá brindaban cierta certeza en cuanto a las funciones. Hoy en día las funciones son plásticas e intercambiables.

Hay hombres que son machistas, si por machista se entiende una cierta forma de autoritarismo y de desconsideración hacia la mujer. Pero también hay mujeres “machistas”, sino uno entiende por machismo una manera de pensar y de espera respecto a lo que se supone debería ser la función del hombre.
El desencuentro se produce cuando la espera hacia el otro se hace rígida y unívoca, es decir que se espera del otro no tanto lo que el otro puede dar en función de lo que es sino que se espera que el otro venga a “completar” el deseo de manera total. Obviamente algo imposible si dicha espera es absoluta y no tiene en cuenta los límites de cada uno. Ho hay ser humano que pueda “completar ” al otro.
La fragilidad humana no es privativa de la mujer. Así como hay mujeres frágiles hay hombres frágiles. El sentimiento de desamparo es propio de la condición humana. El hombre que se considera “macho”, es en realidad un hombre frágil que arma una composición de su personalidad de tal manera que le crean y hasta se lo crea, de una fortaleza impostada. Esta impostura, lo lleva muchas veces a ser violento en sus formas, como única manera de sentirse potente.
La soledad humana depende como sea vivida. A veces es vivida como un padecimiento, a veces como una libertad. Algunas personalidades temen la soledad, pero no me parece que sea privativa de la mujer. Pero conviene no olvidar que muchas veces estar en pareja no impide la vivencia de soledad, no existe peor soledad que la vivida en pareja. Una vez la preguntaron a Groucho Marx por qué se había separado y su irónica pero profunda respuesta fue: por que me sentía solo!
En otras épocas una mujer que no estaba casada a los 30 años se sentía irradiada de la sociedad. Por suerte no es más así, y cada vez más se observa en las grandes urbes personas que no viven en pareja y que hacen de dicha elección una forma creativa de vida.
Los desencuentros comunicacionales son propios de la condición humana. La existencia del otro plantea siempre problemas dado que el otro no es nunca como uno quisiera que fuese. El otro, en tanto que otro, es irreductible, es decir que nunca será del todo como uno se lo imagina o como uno quisiera que fuese y responda a nuestros deseos. Por supuesto hay grados de aproximación y de entendimiento mayores que otros, pero nunca el otro será “complementario”.

No existe la “media naranja”, que haría de la pareja una unión perfecta. Si la comunicación humana presenta grietas, es porque cada uno tiene un inconsciente y nunca sabemos del todo lo que decimos ni lo que escuchamos. Siempre se dice más de lo que uno cree y siempre se escucha desde nuestra propia percepción que puede diferir de la intencionalidad del mensaje. Lo cual hacía decir a Lacan, que la comunicación humana “es imposible”. Si por comunicación se entiende que el mensaje del uno será entendido exactamente por el otro. Hay grados de entendimiento, pero siempre existirá un cierto desfasaje entre el que emite el mensaje y el que lo recibe.
Las formas modernas de comunicación, ya sea por sms, mails, face-book o incluso el ghosting y el zombing, son formas actuales de repetir esa dificultad de comunicación inherente al ser humano. Quizá la tecnología favorece una cierta forma más superficial y menos comprometida, pero no es que crea la incomunicación por sí.

Contacto: jetesone@hotmail.com -0223/15 5204754/0223-4517466 , medico UBA psicoanalista,de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la SPP , Médico psiquiatra de la Universidad de París XII.Autor del Libro “EN LAS HUELLAS DEL NOMBRE PROPIO

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