Los US$ 8.000 millones que el Gobierno transfirió al campo rindieron un 25% en un año

Según el último reporte del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la UB, la transferencia al sector agropecuario de unos 8.000 millones de dólares -como producto de la quita y disminución de retenciones-, junto con la liberación del cepo cambiario, dio como resultado que el sector incrementó su producción en lo que se estima unos 2.000 millones de dólares. Es decir que, si se considera a aquella transferencia como una inversión, tuvo un rendimiento de un 25% en un año.

Ese resultado es consecuencia de una cosecha de granos que puede llegar a alcanzar unas 120 millones de toneladas aproximadamente -un 4,3% sobre el ciclo anterior-, con un avance del maíz (37 millones de toneladas, 23% más que en 2015/16) y del trigo (15 millones de toneladas, un 36% por encima del ciclo anterior). En cambio, la soja aportaría 53 millones de toneladas, un 5,4% por debajo del período previo.

La política de precios, implementada a partir de diciembre de 2016, daría así sus frutos: por un lado, incrementando el total de la producción agrícola y, por el otro, alentando una mayor producción de trigo y maíz, en detrimento de la soja, iniciando así un proceso de “desojización”, tras más de una década, en la cual se había convertido en el cultivo de mayor rentabilidad.

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