Pobreza estrctural, un análisis crítico de los datos del Indec y la UCA

En primer lugar, se ha revisado críticamente la metodología del INDEC, señalando, como punto central, el deliberado cambio metodológico realizado por el organismo, con la finalidad de impedir el empalme hacia atrás en las series de pobreza e indigencia y soslayar el salto de pobreza con Cambiemos, gobierno asumido el 10 de diciembre de 2015. Asimismo, esta decisión intenta deslegitimar la reducción de la pobreza durante la gestión del gobierno anterior, en el marco de la actual instalación de un discurso de austeridad fiscal, dirigido al recorte de importantes partidas del gasto social.

Como siguiente paso, se ha instalado que el empalme natural a los datos de pobreza publicados por el INDEC es la serie provista por la UCA para el periodo 2010-2016. Dicha estimación de pobreza, carece de consistencia metodológica y los elementos que la componen (ingresos, valor de canastas y coeficiente de Engel fijo, entre los principales) demuestran que el empalme tiene una explicación política antes que técnica. En efecto, una eventual desautorización de parte del órgano oficial de estadísticas -INDEC- a los datos elaborados por la UCA, también conllevaría una deslegitimación del conjunto del discurso construido por la UCA para el periodo anterior, que señaló niveles de pobreza cercanos al 30% (y un piso elevado de pobres favorable a Cambiemos) y contribuyó a erosionar la política pública y orientación del gasto social del kirchnerismo.

El objetivo político de la instalación mediática de este empalme lo resumió hace sólo unos días atrás el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó al expresar que “en treinta y tres años de democracia el peronismo gobernó el 90% del tiempo y tenemos 30% de pobres“, es decir, las políticas de corte social del gobierno anterior no permitieron reducir la pobreza en nuestro país.

La metodología, dominio de estimación, y distintos inconvenientes metodológicos de la UCA mencionados anteriormente, impiden que las estimaciones sean confiables. Al contrario, los datos de la UCA parecen basarse en una fuerte subestimación de los ingresos de la población viviendo con salarios alrededor de la línea de pobreza y una canasta básica total muy subestimada, basada en una inversa del coeficiente de Engel de 2,08, muy por debajo de cualquier coeficiente utilizado por otros organismos. Por lo demás, UCA usa un coeficiente fijo que le impide tomar en cuenta los efectos de los aumentos de precios fuera de los alimentos.

Esta estrategia se adecúa a los intereses del presidente Mauricio Macri, quien indicó al momento de anunciar la nueva medición de pobreza que “este es el punto de partida desde el cual acepto ser evaluado“. La decisión de pretender juzgar al gobierno de Cambiemos a partir de ese momento, implica ocultar el impacto de las propias medidas económicas impulsadas por el macrismo desde su asunción.

En efecto, la medición de pobreza por ingresos resulta muy sensible a las variaciones, tanto del ingreso como de los precios de la canasta alimentaria. En este sentido, la decisión de devaluar la moneda a mediados de diciembre, conjuntamente con la quita de retenciones y el tarifazo posterior, han golpeado severamente el ingreso de bolsillo de las mayorías argentinas.

Resulta oportuno mencionar que el método de estimación de pobreza por ingresos es “indirecto”, en tanto considera pobres/indigentes a aquellos que no cuentan con recursos monetarios suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, tomando para el análisis sólo una dimensión. En efecto, existen métodos “directos”, que consisten en verificar si los hogares han efectivamente satisfecho una serie de necesidades previamente establecidas (no sólo de ingreso monetario), es el caso de medición de NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas) o la Medición de Pobreza Multidimensional (IPM).

De la misma manera que el gobierno realizó con la tasa de desocupación, la publicación del INDEC omite deliberadamente la evolución de la pobreza desde el inicio del gobierno de Cambiemos. En efecto, la evolución de los precios de los alimentos en los meses de diciembre y enero (por las medidas económicas del gobierno nacional) se tradujeron en un consecuente y previsible aumento de la indigencia y la pobreza medidas por ingresos.

Finalmente, es imprescindible resaltar que ante el vacío creado por la ausencia de publicación de un empalme oficial por parte del INDEC, hubo intentos, de parte de diversos centros de estudios, de reconstruir la serie de pobreza entre 2003 y 2016, tomando como punto de partida el II trimestre de 2016. Esto se basa en un error metodológico importante, que constituye en mantener canastas fijas en variedades/cantidades y proyectarlas por medio de índices de precios. Está demostrado que ante fuertes cambios de precios relativos los consumidores varían su estructura de consumo y por ende el valor de la CBA y CBT no sigue estrictamente la evolución del IPC. Este ejercicio ha arrojado una sobrestimación de la pobreza reconstruida “hacia atrás”, con valores ubicados entre el 25 y 30% para 2015.

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