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Revés a Trump tras la derrota de su candidato en Alabama


13 de diciembre de 2017

Gana el demócrata Doug Jones, el presidente le felicita pero el candidato conservador Roy Moore no le concede la victoria y busca un recuento

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Esto sí que se ha de apuntar como uno de los logros del presidente estadounidense Donald Trump. Un candidato demócrata al Senado no conseguía ganar un escaño en Alabama desde 1992. En la era del trumpismo, Doug Jones, de 63 años, hizo historia este martes. Arrebató ese asiento casi perpetuo en la bancada conservadora al derrotar al juez Roy Moore, acusado por varias mujeres de acoso, lo que no fue inconveniente alguno para recibir el apoyo incondicional y fervoroso del presidente.

Sin embargo, la guerra de Alabama no está cerrada. En el recuento oficial, Jones aventajó a Moore en unos 21.000 votos. Hubo una cantidad algo similar, unos 22.000, que eran papeletas escritas con otro candidato. Esa es la vía que ofrecieron los republicanos para no votar a Moore tras las acusaciones de abusos. Trump felicitó a Jones “por esta victoria tan luchada”, si bien matizó que esos votos escritos habían sido decisivos. Pero añadió: “Una victoria es una victoria”.

Moore no reconoce la derrota y pide un recuento de verificación

Sin embargo, el perdedor, dio la sorpresa. Después de la congratulación de Trump a Jones, y del agradecimiento de éste a sus votantes, Moore compareció para afirmar que no concedía la victoria. Su campaña indicó que se ha de hacer un recuento de verificación y que aún no se han contado los votos enviados por los militares. El secretario de Estado, John Merrill, confirmó esa circunstancia, pero reconoció que sería muy raro que hubiera tantos sufragios que permitiera dar la vuelta al resultado.

Moore recitó un salmo ante el núcleo de sus seguidores, evangélicos en su mayoría, y les pidió que no perdieran la esperanza: “Dios está al control de todo”, remarcó. “Con un resultado tan ajustado, esto no está acabado”, dijo con tono compungido.

De confirmarse el resultado, el Senado se quedaría con una ventaja de sólo dos escaños para los republicanos (59-21) y pondría el miedo en el cuerpo de los asociados de Trump de cara a las elecciones legislativas del 2018. Con amigos como él, que goza de una pésima aprobación ciudadana según las encuestas, la mayoría conservadora peligra en ambas cámaras, mientras que los demócratas encuentran un argumento para tratar de zanjar discrepancias y reagruparse. Ya han comprobado que cuentan con un arma potente: la oposición al presidente más insultante de las últimas décadas.

Perdieron Trump Moore, ambos acusados de ser unos depredadores sexuales, con un discurso xenófobo, y ganaron Jones, el débil con la delincuencia y permisivo en las fronteras (Trump dixit), y el momento ‘MeToo’, el de las mujeres que han aparcado al temor para denunciar los abusos de poder del machismo y la misoginia.

“Gana la decencia”, tuiteó Jeff Flake, uno de los senadores republicanos que no tiene miedo de enfrentarse a Trump.

El candidato Moore, de 70 años, acudió a votar este martes montando su caballo, Sassy. Por la noche, se cayó de la montura y arrastró con él al presidente Donald Trump y a su ideólogo de cabecera, Steve Bannon, promotor de figuras de marcada tendencia racista, en línea con su nacionalismo blanco.

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