San Isidro celebró a puro show

San Isidro celebró ayer desde las 14 a su Santo Patrono, en una de las fiestas populares y religiosas más antiguas de la provincia de Buenos Aires, con una gran kermesse familiar y gratuita en la plaza Mitre, y un cierre cautivante con un espectáculo de acrobacias aéreas y música en vivo, junto a la catedral. Antes, la tradicional procesión y la misa solemne, presidida por el obispo Oscar Ojea, con la participación del Coro de la Catedral interpretando la Misa Criolla.

“Un día hermoso para los sanisidrenses, pero también para los que estudian o trabajan en el partido y han hecho de este lugar su lugar. Celebramos a nuestro Santo agricultor con mucha alegría, con la procesión y la misa celebrada en el mismo sitio donde Domingo de Acassuso levantó la primera capilla por llamado de San Isidro Labrador. Pero también festejamos en la plaza Mitre con una kermesse que es parte de nuestra tradición y recrea a la que vivimos de chiquitos. Una tarde con nuestros vecinos que nos hace muy felices”, dijo Gustavo Posse, intendente de San Isidro, a poco de finalizada la misa.

La plaza Mitre fue un ir y venir de familias dispuestas a divertirse entre puestos para todos los gustos. Pirámides de latas para derribar con una pelota de medias, el juego del sapo, un clásico, pescar patitos en una pileta o intentar parar con una argolla en la punta de una caña una botella apoyada en una base de madera. Sonrientes y estirando el cuerpo lo más cerca posible del objetivo, todos participaron, chicos y no tanto. En el medio, clowns que interactuaron con el público, cantaron, hicieron simples trucos de magia y despertaron sonrisas.

“Es la fiesta que queremos, que tiene un origen religioso, pero que trasciende la fe, abierta a todos, más allá de las creencias. La familia en la plaza, disfrutando de una kermesse recuperada hace unos años, aggiornada, más participativa e integradora. El cierre, con un espectáculo actual, moderno, habla de esta mirada, con raíces y tradiciones, pero también de cara a lo contemporáneo”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria General de Cultura de San Isidro, a cargo de las actividades.

Los más grandes recordaban la vieja kermesse, con juegos pagos y rifas de chanchos vivos. Los más chicos disfrutaron de la actual, gratuita y con premios asegurados, desde juegos de mesa, paraguas y patinetas hasta plantínes de plantas autóctonas que se entregaron en el puesto de la Reserva Municipal Ribera Norte, donde se agotaron los 400 disponibles. El alto gastronómico se hizo en las carpas de la escuela de cocina local CESyT, que instaló mesas debajo de los árboles. Hubo desde empanadas, locros y guisos de lentejas hasta pastelitos de batata y membrillo, y riquísimos churros.

El cierre, ya de noche, pasadas las 18, fue todo de Experiencia Phaway, de Aerotango, con ocho acróbatas suspendidos a 40 metros, junto a la torre del templo, y un trío de tango electrónico en vivo. Interactivo y atrapante. Destrezas y bailes, espuma, papel de diario y plumas que caían desde lo alto, mientras los vecinos apuntaban con sus celulares listos, desde el atrio y la calle adoquinada

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