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The OA: la vida después de la muerte


10 de noviembre de 2017

Por Ignacio Luccisano. La serie de Netflix da forma a un gran enigma que invita a descubrir aún más cosas de las que están a la vista

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The OA es una serie muy intensa para el alma curiosa,  que espera encontrar más, que busca descubrir, inquietarse e indagar de que quizá lo que no vemos o no está ante nuestros ojos, también existe.

“Me preguntaron cómo recuperé la vista pero cómo la perdí es una historia aún mejor”. Así comienza The OA. El núcleo central se desarrolla a partir de la historia de OA o Prairie Johnson (Brit Marling) que tras desaparecer durante siete años, regresa a casa. Ella llega para cumplir una misión y, para ello, necesita encontrar cinco personas a las que les contará su historia a lo largo de los ocho episodios y serán la base más sólida de la joven y Prairie lo será para cada uno de ellos.

Definitivamente no es una serie para todo el mundo. Puede ser la opción para los que creen en un abanico de posibilidades o necesitan el último empujón para adentrarse en la aventura de entender que podría haber más de un plano, realidades alternativas, mundos y dimensiones diferentes, aunque todo eso no esté a simple vista o ni siquiera represente una posibilidad para el entendimiento.

Hasta acá parece complicado pero la serie lo desarrolla muy bien. Contesta muchas preguntas por eso no es para ver a las corridas; siempre va a haber una pequeña explicación que nos haga entender e hilar diversos elementos.

Está oferta que tiene a Brad Pitt como director ejecutivo, a la actriz y protagonista Brit Marling y el director Zal Batmanglij,  está diseñada para aquellos espectadores que se dejan llevar y conectar con este tipo de acontecimientos. Quizá no para los “intrépidos” que simplemente racionalizan cada partícula del espectro y llegan a la conclusión de que la serie es cero viable.

“Existir es sobrevivir a elecciones injustas”. En The OA decidir o elegir algo implica una bifurcación a una nueva posibilidad. “Todas están ahí, pero son inaccesibles”. ¿Y si lo que vemos no es la realidad? ¿O si es sólo una de muchas? ¿Y si pudiéramos existir en diferentes estados? Polémico…y no tanto.

El primer episodio definitivamente invita a continuar viendo esta serie que en su totalidad, es una suerte de Mamushka, tan simple a la vista pero que contiene tantos elementos dentro de otros. Y así es como avanza el transcurso de la historia. Hay que tener paciencia pero logra sorprender en tres segundos, en cualquier momento del capítulo.

La música logra conectar directamente con los sentidos. Como dijo el ingeniero en sonido: “Esa pista está diseñada solo para el espectador más atento de la historia”. Cada melodía tiene la habilidad de acoplarse al suceso que tenga lugar o a un caso muy particular. Es escurridiza y cualquier nota es capaz de despertar una emoción y poder materializar físicamente lo que parece imposible.

La actuación de Marling es excepcional. No hay nada que criticarle. El personaje está muy bien armado y realmente emana lo que representa.

La falta de promoción de The OA le da un aspecto más sincero a la serie. Es estimulante dejarse llevar por una trama desconocida para el mundo de las series y pensar un poco más sobre un tema algo banalizado como el que toca esta entrega: el ECM. La sigla significa Experiencias Cercanas a la Muerte. Parece esotérico pero incluso para los incrédulos y super fácticos, muchos psicólogos y antropólogos han estudiado estos desde hace más de cien años. True story.

El lanzamiento de The OA fue repentino;  Netflix no usó mucha parafernalia y, de hecho, mostró el tráiler una semana antes que se estrenara la serie. Esa falta de promoción le dio un aspecto más sincero.

La serie es un acertijo fascinante, todo un enigma y tiene las pistas necesarias como complemento para entender más en detalle la red de conexiones, de principio a fin. Se acoplan muy bien a los diferentes sucesos y experiencias de cada escena, y alimenta y da forma a aspectos que pueden parecer físicamente imposibles de representar. Por eso es una serie que recurre mucho a formas de expresión bien logradas.

Los sets no son descomunales pero pueden enarbolar y evocar sensaciones acordes al suceso que tome lugar e incluso pueden dar una impresión equivoca que logra acomodarse.

Una de las cosas más interesantes es que, de alguna manera, los sucesos se resuelven de forma satisfactoria pero también deja un final muy abierto, el gran cliffhanger, a la espera de que algo más debe suceder. Es una historia que definitivamente tiene que continuar.

“El futuro es oscuro. No como algo malo, sólo oscuro. No lo podés ver y quizá vivir es sólo iluminar lo que necesitas en un día, sólo ver el día” Personalmente tocó estratégicamente muchos puntos con los que logré conectar. Y cuando digo conectar, es eso, esa sensación única que hasta te conmueve.

The OA es un puzzle o rompecabezas donde siempre se pueden descubrir más piezas que contribuyen a entender mejor la historia. Muestra ese lado más profundo y escondido que sólo reconocemos ante nosotros mismos, en soledad.

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