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30 años de la caída de la URSS


25 de diciembre de 2021

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El 25 de diciembre de 1991, Boris Gorbachov informaba su renuncia como presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticos y el fin del bloque comunista que había supo ser una potencia mundial.

El 25 de diciembre de 1991, hace 30 años, en un previsible discurso televisado de un minuto y 12 segundos de duración Mijail Gorbachov le bajó el telón definitivamente a 74 años de historia: anunció su renuncia como Presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), lo que significó el final del enorme bloque de 15 naciones que en su etapa de gloria había peleado el liderazgo mundial mano a mano con Estados Unidos.

El anuncio oficial llegó 17 días después de que en una residencia gubernamental enclavada en los bosques vírgenes de Bielorrusia los líderes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania —Boris Yeltsin, Stanislav Shushkévich y Leonid Kravchuk, respectivamente— firmaran un documento que estipuló que la Unión Soviética, potencia que abarcaba la sexta parte de la superficie habitable del planeta, dejaba "de existir como un sujeto de Derecho Internacional y realidad geopolítica".

La URSS había salido a la vida con el ímpetu de todas las experiencias vitales que sobreviven a una etapa superada y sepultada: el fin de la época zarista. Bajo la conducción de Vladimir Lenin primero, y sobre todo de Joseph Stalin después, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán pasaron a ocupar un territorio dos veces y medio más grande en superficie que el de Estados Unidos.

Más aún: una sexta parte de la tierra ocupada en el planeta albergaba a estos pujantes pueblos que en el proceso lograron salir de la opresión de la realeza para pasar a ser parte de un inmenso engranaje económico conducido por un comité partidario y un estratega líder totalitario que los supo convertir en millones de operarios de las iniciáticas industrias que aparecieron en el mundo y trabajadores de las tierras que iban a darles de comer.

Por entonces, esa era la nueva vida que esperaba a los soviéticos. No eran tiempos para discutir otros horizontes: las purgas ordenadas por Stalin estaban a la orden del día. El triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, en esa incómoda entente que reunió a estadounidenses, franceses, británicos y soviéticos llevó a la URSS a convertirse en uno de los dos grandes polos del planeta, con la incorporación del bloque oriental, dividido por al menos 45 años más con el occidental por el infame Muro de Berlín.

Durante más de siete décadas, y especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial, la URSS fue, junto a los Estados Unidos, una de las principales potencias mundiales. En el período denominado como "Guerra Fría", ubicado por los historiadores entre 1945 hasta 1991, esta unión de 15 repúblicas le disputó el liderazgo a Estados Unidos en la política mundial, con lo que se generaron los bloques comunista y capitalista. En América Latina, África y Medio Oriente, ambos bloques realizaron aportes a gobiernos o rebeliones según su conveniencia y participaron de cada guerra civil local. “La crisis de los misiles” en Cuba, en 1962, es uno de los más conocidos eventos en los que EEUU y la URSS dirimían sus conflictos en terceros países.

Esta rivalidad trascendió al campo tecnológico, con la competencia por la conquista del espacio; y al deportivo, especialmente en los Juegos Olímpicos, llegando a ser sede de uno de ellos en 1980.

Sin embargo, a partir de esa década comenzaría el declive de la URSS. El bloque occidental, liderado por el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan; y la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, hicieron lo suyo en el frente externo.

Los soviéticos también contribuyeron en el frente interno. Mijail Gorbachov llegó al poder en 1985 como secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y luego como jefe de Estado (1988), e implantó la política de la Perestroika, con lo que pretendía la "liberalización" de la organización política y económica de la federación socialista.

Al no poder frenar las disidencias internas, el 25 de diciembre de ese año, Gorbachov dimitió y anunció el fin de la URSS. A partir de ese momento, las 15 repúblicas se independizaron, y formaron sus propios gobiernos. Rusia, el estado más grande, pasó a un segundo plano en el concierto mundial durante el régimen de Boris Yeltsin.

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