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Aborto- Una Deuda de la Democracia


09 de agosto de 2018

Por Ezequiel Beer

La experiencia histórica de la Argentina Contemporánea indica que solo bajo gobiernos de corte progresista se ha podido avanzar sobre aquellas libertades individuales que hacen al avance conjunto de la sociedad.

Las considero el voto femenino gracias a los aportes legislativos del socialismo y de la efectiva materialización del peronismo, la sanción de la Ley de Divorcio durante el gobierno del Dr Raul Alfonsin y la Ley de Matrimonio Igualitario sucedida durante el Kirchnerismo.

Era de esperar dudar de que durante un gobierno conservador y neoliberal una propuesta del alcance del aborto pudiera dar a la luz a pesar del debate social entre sus dos polos de atracción, es decir un vasto conglomerado progresista y una reacción secular por parte de múltiples adherentes a los preceptos cristianos que hasta incluyeron a los fieles evangelistas.

Países avanzados desde la Rusia Soviética pasando por la remota Israel y variados terruños europeos hace años ya que han resuelto esta cuestión a favor de la despenalización del aborto pero todavía nuestro país – adoptante de la religión católica – sostiene fuertemente sus preceptos lo que implica otra discusión en los albores del siglo 21, que es la cuestión relacionada a la separación de la Religión del Estado profundizando un carácter laico del mismo al estilo de la republica hermana del Uruguay.

Quizás dos debates pendientes dentro del todavía joven sistema democrático argentino pero que sin duda las recientes y próximas generaciones darán lugar a su desarrollo.

La cuestión quedo instalada en el imaginario colectivo de la Nación lo que aboga a que la renovación política del próximo año incorpore dicha agenda y que sin dudas marcara su destino.

De la oportunidad de su lanzamiento por parte del presidente Macri es una arista polémica pues dudas pocas caben del momento en caída vertiginosa de su popularidad dado a su política económica – que no es casual ni por error sino que enrostra una verdadera intencionalidad – y de cierto clima de persecución política a voces disidentes, con el afán de atraer cierto progresismo independiente a sus mismas huestes políticas.

Quiero afirmar que dicha operación disto de ser exitosa y ya pasado el Mundial de Rusia, la discusión de la Ley de Aborto pero ahora la puesta en escena de los cuadernos del Kirchnerismo, cuales son las estrategias de disuasión social tendientes a distraer la atención ciudadana pues si hablamos de huellas de corrupción este gobierno también ya esta marcado por ella desde los Panama Papers, la doble figura de sus funcionarios tanto en el seno privado como publico o las recientes denuncias por los falsos aportantes en un proceso claro de lavado de dinero que hasta mermo la imagen positiva de la gobernadora Vidal.

Ya fue anunciado por el Jefe de Gabinete Marcos Peña que las dificultades persistirán durante todo este largo 2do semestre y – agrego – se ahondarán ante el estricto cumplimiento de las metas del acuerdo del FMI y de la continua estanflación y persistente riesgo de una nueva corrida cambiaria.

A todo esto, es necesario incorporar un fetiche de distracción social – por lo menos ante la progresía – pues ya vastos sectores sienten en carne propia las consecuencias de este ajuste propio de este gobierno que deja a muchos argentinos a comer tan solo una vez al día y a la multiplicación de otros en las filas de los comedores comunitarios.

El guante por recoger de una futura administración de corte adverso al Neoliberalismo deberá atender a múltiples demandas sociales casi inmediatas de lo contrario su legitimidad se verá nuevamente bastardeada por su propia base social.

Asimismo, cuestiones como la reducción de la pobreza – que alcanza casi a un tercio de los compatriotas – el retorno del proceso de Industrialización y Sustitución de Importaciones, la regulación en el flujo externo de las divisas y quizás la sanción de una extensa Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos pueden ser la base política necesaria de dicho próximo gobierno.

Mientras tanto la cuestión del aborto persistirá hasta que las nuevas condiciones políticas den un salto cualitativo y cuantitativo en la maduración de la clase política.

 

Ezequiel Beer

Geógrafo UBA 

Analista Político

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