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Los docentes le responden a Acuña: "Queremos volver a las aulas pero no de cualquier manera"


03 de febrero de 2021

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Guillermo Parodi (UTE) habló con Opinarg y dice que el protocolo de Larreta es impreciso y "no se puede cumplir".

Por Nicolás Eisler

“El tema de la presencialidad es algo que está instalado. Muchos docentes ansían tener presencialidad porque la virtualidad es muy complicada y quieren volver a las aulas, pero no de cualquier modo”, asegura Guillermo Parodi, secretario adjunto de UTE. El gremio es el más numeroso en la Ciudad y uno de los más combativos con las medidas que impulsa el gobierno porteño para la vuelta a clases.

-¿Qué puede pasar el 17 de febrero con las clases presenciales?
-No sabemos qué quiere hacer el gobierno porteño. Si dijera que sí, estoy mintiendo. Tampoco sabemos qué va a pasar con la situación epidemiológica. Esperamos una propuesta seria y que si se nos convoca a todos sea con seguridad y con cuidados.

-¿Pudo ver el protocolo? Qué le parece?
-Hay muchos enunciados, pero no precisiones. Hablan de presencialidad, de burbujas, de mantener el distanciamiento de 1,5 metros, pero no explican cómo van a ser las burbujas. Para ubicar en forma segura a un curso de 25 o 30 estudiantes necesitas un aula gigante que no existe. Sobre los traslados a las escuelas, ¿cómo van a hacer los docentes y alumnos para viajar? ¿Cómo se garantizan la prioridad? ¿Hacen bajar a uno? Sugieren utilizar la bicicleta, algo que no aplica para todos y tampoco para grandes distancias. Lo mismo con los recreos: dejan muchas dudas sobre cómo se va a implementar.

-Entre la vuelta de los directivos a las escuelas y el comienzo de clases hay 5 días hábiles. ¿Es tiempo suficiente para acondicionar y organizar la cursada?
-No. Tomemos una escuela chica, con 7 grados, con una matrícula baja de 25 chicos, sumados a 30 personas entre docentes y auxiliares, son cerca de 300 personas. Después está el tema de los grados inferiores, como 1º y 2º: es muy difícil el distanciamiento social, que no se toquen, que no tosan o no estornuden. Acuña y Larreta determinaron que no hay más distanciamiento social preventivo y obligatorio. Escriben algo en forma de protocolo, pero no se puede cumplir. El concepto de burbuja es un docente con un grupo de alumnos que se mantiene en el tiempo. Pero un docente de secundaria no tiene un solo grupo de alumnos, a veces son cinco o seis distintos. Pueden llegar a tener 150 personas, eso no es el criterio de burbuja, es otra cosa. 

-Pareciera que el protocolo está pensado más para la primaria que para la secundaria.
-Son muy pocos los docentes que tienen una sola escuela, son más bien dos o tres y ahí se pierde el concepto de burbuja. No es una forma para un retorno cuidado a la presencialidad. Dan por entendido que habrá estudiantes que no van a poder asistir, ¿Quién les va a dar clase? Porque sus profesores van a estar en las aulas. Presentaron algo de tipo marketinero, pero cuando uno conoce el funcionamiento de las escuelas hay otras cuestiones que no están contempladas.

-¿Cómo es la estructura de los colegios en donde usted enseña?
-Soy docente en una escuela técnica que tiene aulas pequeñas sin ventanas. Se ventila a través de la puerta de entrada del aula a un pasillo interno, que también es cerrado. Además no colocaron los medidores de dióxido de carbono. Tenemos edificios de más de 100 años sin ventilación  adecuada, con ventanas muy pequeñas o sin ventanas. No es la estructura adecuada que se necesita para un contexto de pandemia.

-Ya transcurrieron más de 10 meses desde que comenzó la pandemia, ¿la Ciudad realizó obras estructurales que permitan el regreso de la presencialidad?
-La escuela a donde trabajo la pintaron, pero no es una cuestión de pintura, sino de ventilación. A esa escuela es imposible adecuarla salvo que la tires abajo. Pero se podrían haber pensado soluciones, como espacios alternativos para llevar a los estudiantes, o burbujas más chicas. Ponen un protocolo que es exactamente igual para una escuela con 7 grados o para las escuelas técnicas Raggio que tiene 2 mil alumnos. O dictan las mismas reglas para una construcción medianamente nueva y para una que tiene más de 40 años. Los patrones fueron cambiando. 

-¿Cómo se puede cumplir con los protocolos entonces?
-Ninguna escuela puede cumplir con una totalidad de clases presenciales para todos los alumnos. Hay una variedad tan grande en la arquitectura escolar. Nos parece más pertinente pensar en un sistema de virtualidad y presencialidad mixto, algunos días sí y otros no. Pero para eso necesitas inversión, convocar nuevos docentes y no van a hacerlo, no está previsto. Solo van a reemplazar a los que son grupo de riesgo. Tampoco está pensado desdoblar a los grupos en dos o en tres. El documento que filtraron es un borrador, pero faltan menos de 20 días para empezar las clases. ¿Cómo hace una maestra jardinera para que un grupo de 20 niños no se acerque, no se toque o no comprarta los juguetes? 

-¿Es posible limpiar una escuela que tiene más de un turno y desinfectar los pupitres y espacios comunes?
-Es imposible y más porque no hay personal en las escuelas. Además sostienen cosas ridículas, como “el alcohol debe ser de máxima calidad”. Eso tienen que comprarlo ellos, si no cargan a las autoridades de más tareas. Nadie se detuvo a pensar cómo va a ser la vuelta a la presencialidad. Hay secundarias que tienen pocas divisiones y otras como el Otto Krause tienen muchas. Las escuelas normales tienen inicial, primaria, secundaria y superior en el mismo edificio y por ahí transita muchísima gente.

-Pareciera que se instaló la idea de que los padres quieren que sus hijos vuelvan a la escuela a como dé lugar, ¿Qué les dicen a ustedes?
-Estamos en contacto con muchas organizaciones de padres y plantean que quieren volver, pero con seguridad. Nos dicen “no los vamos a mandar en estas condiciones”. Estamos planteando algún mecanismo para evaluar si se cumplen o no las condiciones de salubridad mínima. Hace años planteamos una Verificación Técnica Escolar, así como hay una verificación técnica vehicular.

-¿Qué implicaría?
-Es un mecanismo para que la evaluación no sea a ojo. Hoy en día el protocolo no explica demasiado: no se puede  inferir cómo va a ser el regreso. En la Provincia y en Córdoba hubo reuniones con todos los sindicatos y llegaron a un acuerdo para hacer un mix entre virtualidad y presencialidad. Los encuentros con el gobierno son solo reuniones informativas que además son muy vagas. Y en ese contexto las familias quieren seguridad. En muchas familias los chicos conviven con los abuelos, que tienen una edad avanzada o enfermedades que los vuelven población de riesgo. Pareciera que para el gobierno hay una familia ideal, con un mamá, un papá y los hijos y nadie más. Ni hablar de la zona sur, donde hay familias que viven todas juntas

-¿Existe la posibilidad de vacunar a docentes, supieron algo de eso?
-Dicen que no van a abrir el registro hasta que no lleguen las vacunas. Pero cuando llegan las vacunas hay que empezar a vacunar, no empezar a anotar. Hay casi 100 mil personas entre docentes y no docentes. En La Pampa desde diciembre que están anotándose, pero la Ciudad no. No se entiende qué problema puede traer anticipar ese trabajo. Podría ser algo que lleve una tranquilidad para el docente y para la familia que envía a sus chicos a la escuela.
 

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