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Bielsa: una nueva grieta argentina


24 de julio de 2020

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El ascenso de Leeds a la Premier League de la mano de Marcelo Bielsa desató una ola de elogios y críticas para con el ex entrenador de la selección nacional.

Si hay algo que no puede decirse es que Marcelo Bielsa pasa inadvertido para el ámbito del fútbol. El título obtenido por su equipo en la segunda división inglesa tuvo una enorme repercusión mediática en Argentina, quizás potenciada por la falta de fútbol local, y con ella la ampliación de una nueva grieta en el país: a favor y en contra del DT rosarino.

“Soy el responsable del mayor fracaso del fútbol argentino”, declaró en alguna ocasión Bielsa haciéndose cargo del pésimo resultado que la Selección tuvo bajo su conducción en el mundial del 2002. También admitió que es un técnico “más acostumbrado al fracaso que al éxito” más allá de que agregó que es algo común “a todas las personas en todos los ámbitos de la vida.” El palmarés de Bielsa es corto: al reciente campeonato de la segunda división inglesa se suman dos títulos con Newell’s, uno con Vélez y la medalla dorada en Atenas con la Selección Nacional.

Sin dudas que los resultados no son los suficientes para el nivel de reconocimiento y adoración que recibe. Entonces ¿por qué genera esa atracción? Y ¿por qué es más reconocido en el extranjero que en su país?

Quizás su paso por la selección chilena pueda considerarse exitoso a pesar de no haber obtenido ningún título. La vara estaba baja ya que hasta fue histórico el triunfo de Chile a Argentina por 1 a 0 en Santiago. Además clasificó a la Roja a un mundial después de 12 años siendo el segundo mejor equipo de las eliminatorias y formó a la generación que ganaría las Copas América del 2015 y 2016.

Distintos fueron los casos en los equipos europeos. Athletic Bilbao es el tercer club con más títulos de España, aunque cuando comenzó a trabajar Bielsa hacía 35 años que no llegaba a una final de Copa UEFA y tenía un subcampeonato de Copa del Rey en 27 años. El rosarino logró el subcampeonato en ambas competiciones: nuevamente, una gran temporada pero sin títulos. Incluso en Marsella, uno de los clubes más grandes de Francia, fue rápidamente querido a pesar de no haber siquiera clasificado a la Copa de Europa.

“La nobleza de los recursos utilizados” seguramente sea una de las principales razones para admirarlo. Futbolísticamente hablando sus equipos se caracterizan por tener vocación ofensiva y sacrificio, sin importar quién esté enfrente. Así jugó con Bilbao ante Barcelona y con Chile ante Brasil, en ambos casos perdió 3 a 0. Animarse a jugar así contra los mejores es una de las cosas que le resaltan quienes lo admiran y a la vez una de las principales críticas de sus detractores.

Bielsa también pregona la nobleza fuera de la cancha y dos hechos ocurridos la temporada pasada en Leeds lo ponen de manifiesto. El primero se llamó Spygate y fue un escándalo en toda Inglaterra. Un asesor suyo fue encontrado espiando a su futuro rival, algo que está mal visto pero no prohibido. Bielsa admitió que dio la orden y brindó una conferencia de prensa de más de 90 minutos donde detalló los datos que tenía del rival recogidos a partir de ver los partidos, por lo que sostuvo que el “espionaje” era inútil pero lo hacía para “sentirse seguro y seguramente porque soy estúpido.” La liga sancionó al club con £200 mil las cuales pagó él, en contra de las intenciones de la dirigencia. Poco después hizo que su equipo se deje empatar luego de ponerse en ventaja al hacer un gol mientras un rival estaba en el suelo. Éste gesto le valió el premio Fair Play de la FIFA pero también perder dos puntos fundamentales, caer al tercer puesto, jugar los play-off y perder el ascenso.

Las anécdotas o historias de Bielsa fuera de la cancha son donde las discusiones se vuelven más ridículas. Una de sus últimas “locuras” fue calcular cuántas horas de trabajo le costaba a un socio de Leeds pagar el abono para ir a la cancha. Después hizo trabajar a los jugadores en la limpieza del estadio por tres horas, el resultado de la cuenta inicial. Al hacerse pública la noticia aparecieron las magnificaciones de sus fanáticos y las críticas de sus opositores.

También los jugadores que pasaron bajo su mando tienen posturas opuestas ante un mismo hecho: Fernando Llorente, la figura del Bilbao cuando lo dirigió Bielsa, declaró que el rosarino “es un obsesivo del fútbol, te vacía la cabeza. Llegamos a tener sesiones de entrenamiento de tres horas. Era una exigencia más mental que física, se centraba en un sólo movimiento y después había pausa." Mientras que Ricardo Lunari (a quien dirigió en Newell’s entre 1991 y 1993) lo elogia por lo mismo “cuando todos entrenaban una hora o una hora y media, nosotros entrenábamos tres. Repetíamos un ejercicio hasta que salía como él quería.” Lunari es uno de los ex dirigidos que aporta testimonios en el flamante documental “Take us home” sobre su llegada a Leeds.

Las peleas con dirigentes y periodistas también funcionan como disparadores de grandes debates. Con los primeros llega a tener peleas como la ocurrida en Lazio: firmó contrato con el club, con la promesa de la contratación de media docena de jugadores. Cuando Bielsa se enteró dos días después que ni siquiera estaban iniciadas las conversaciones renunció. Con la prensa rompió relaciones en 1999, cuando siendo DT la Selección se hizo pública una conversación “en off.” Desde entonces solo se maneja con conferencias de prensa y uno de los motivos por los cuales se ganó el rechazo de gran parte del periodismo acostumbrado a tener un trato preferencial.

Traguen veneno, acepten la injustica que todo se equilibra al final

En tiempos donde las cosas se hacen virales rápidamente, sus locuras no pasan desapercibidas. Ir en joggin a reuniones con empresarios, vivir en una casa sencilla a pesar de tener uno de los contratos más altos del mundo, ver los 40 partidos del equipo con el que todavía no firmó contrato, son las cosas que los bielsistas exageran y que para los anti Bielsa “venden humo.” Porque parece que, en cualquier debate, los argentinos tenemos que estar en un extremo. Y mientras esperamos que vuelva el fútbol local, este título de un personaje que genera tanta controversia es un motivo más para tener una nueva grieta.

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