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Camila Sosa Villada fue distinguida con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz


02 de noviembre de 2020

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Fue por su novela "Las Malas". El jurado destacó "la gran destreza narrativa, la originalidad del ambiente y la fuerza de los personajes que retrata”.

"'Las malas' es ficción y realidad trabajada en el molcajete del oficio y la inspiración”, agregó el jurado de esta edición integrado por Ana García Bergua y Ave Barrera, de México, y Daniel Centeno Maldonado, de Venezuela, quienes debieron elegir entre 67 candidaturas provenientes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Italia, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

En una entrevista realizada con Télam, la autora cordobesa contó: "Con los premios no tengo espíritu competitivo porque como como buena travesti siempre me ha tocado perder pero cuando me los dan siempre me pongo contenta. Y me da mucha alegría también porque yo quiero mucho a México. Este año no se va a poder pero pienso que el año que viene me tienen que invitar así me desayuno unos buenos chilaquiles".

Desde su publicación en 2019 por Tusquets "Las malas" -esa crónica mítica sobre la comunidad trans- fue cosechando reconocimientos y con mucha repercusión que se convirtió en una de las novelas más originales, con mayor calidad narrativa y con un número de ventas que la convirtió en todo un fenómeno literario, incentivado por un boca a boca que tuvo a las redes sociales como protagonistas.

Uno de los ejes temáticos de "Las Malas" es la fealdad. Al ser consultada respecto a esto, Sosa Villada dijo:

-La fealdad no es patrimonio de las travestis. Ser pobre, morena, haber tenido los dientes chuecos, también provocaba comentarios acerca de mi fealdad. Pensando en "Las malas" podría haberse llamado "Las feas" para que luego, una vez terminada la lectura y mirada la foto de solapa dijeran: ah, pero no es tan fea.

El tema de la fealdad tiene que ver con haber encontrado una cueva que no había sido descubierta, la escritura se metió a explorar ahí dentro. Desde qué otro lugar hablaría cuando escribí esos poemas, recién separada de mi primer novio y conviviente, estando sola en Buenos Aires mientras hacía "El bello indiferente" donde mi personaje era abandonado por un hombre hermoso que se iba con otra.

Era el momento en el que estaba, reflexionando sobre todas estas cosas. Admiro a la gente que puede pasar por alto su imagen en el espejo o tiene una percepción piadosa sobre sí misma.

Era el momento en el que estaba, reflexionando sobre todas estas cosas. Admiro a la gente que puede pasar por alto su imagen en el espejo o tiene una percepción piadosa sobre sí misma.

Por otro lado, la escritura debe ser provocadora y brutal. Qué clase de escritura sería aquella que llega pidiendo permiso y por favor y gracias. A mí me gusta que lo leído tenga el método de un asalto, que me encuentre en la calle y en unos minutos me deje desnuda y temblando. Y una, mal que le pese, escribe cosas que le gustaría leer, en eso es como actuar o como cantar, una hace lo que le gustaría ver.

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