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Coronavirus: La ciencia al servicio de la política para evitar muertes


13 de julio de 2020

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Jorge Aliaga

Físico, docente en la Universidad Nacional de Hurlingham e investigador del Conicet.

Nadie hubiera imaginado, cuando brindábamos por un feliz 2020, que íbamos a estar en una situación como la actual. Y cuando digo nadie incluyo seguramente a 8.000 millones de habitantes del planeta tierra.

De pronto un nuevo virus, para el que nadie tiene defensas, comenzó a transmitirse. Desde China pasó a Europa, de allí a Estados Unidos y prácticamente llegó a todas las regiones del planeta. La primera epidemia en tiempos de la globalización mostró la dificultad que implica, a los efectos de mitigar las consecuencias de este tipo de enfermedad, vivir en grandes conglomerados urbanos y el traslado de millones de personas en transportes públicos, comunicando ciudades del país y del mundo.

En Argentina tuvimos la posibilidad de ver cómo avanzaba el COVID-19 primero en Italia y España y luego en Nueva York.  Los primeros casos mostraron que el comportamiento de la epidemia era igual al del resto del mundo, con una duplicación de casos cada poco más que tres días, típico de esta enfermedad.

Se entendió rápidamente que para bajar la velocidad de los contagios había que distanciar a las personas. Sólo 10 días después del primer caso confirmado se suspendieron las actividades con concurrencias masivas, luego las clases e ingresos al país, y desde el 19 de marzo el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Y tuvimos el famoso “pico”, que ocurre cuando la cantidad de casos diarios baja, producto de las medidas que se toman. Algunos reclaman que se debieron tomar medidas de restricción de ingresos al país a mediados de febrero, y a mí me gusta recordar que el 20 de ese mes en Milán se jugaba un partido de la Champions League entre el Atalanta con Atlético de Madrid, con público.

En abril las actividades comenzaron a incrementarse lentamente y mientras los casos en el AMBA comenzaban a subir en el resto del país, sacando el Gran Resistencia, iban desapareciendo. La vuelta en el AMBA a un crecimiento de casos de tipo exponencial, ahora con una duplicación cada quince días pasó desapercibida al principio para la mayoría. Pero luego de dos meses y medio los casos pasaron de 100 a 3.000, como era de esperarse y se prendieron las alarmas.  Subió primero la ocupación de camas de terapia y luego la cantidad de muertos. Y también comenzaron a aparecer casos en el interior siempre relacionados con viajes al AMBA.

Se tomó la única decisión posible, parar la pelota, bajar la circulación de personas y tratar de que baje en número de contagios. En el interín es necesario ajustar un mecanismo que permita la contención eficaz de la epidemia.

Mucho se habló desde el principio de la necesidad de realizar “testeos masivos”. Yo marque mi oposición a ese discurso, porque es imposible encontrar una persona infectada al azar entre 40 millones de argentinos sin una estrategia de búsqueda. Pero, además testear es sólo medir, y eso sólo no baja la cantidad de contagios. 

Hasta ahora la estrategia ha sido testear los casos con síntomas compatibles con la enfermedad, lo que se denomina “caso sospechoso”. Y, una vez confirmado el caso, contactar a las personas cercanas y aislarlas preventivamente. Tengamos en cuenta que la mayor dificultad de esta enfermedad es que una persona contagiada desarrolla síntomas recién después de cinco días, pero desde el segundo día puede estar contagiando sin saberlo. 

Para evitar las cuarentenas masivas es necesario pasar a un esquema de aislamiento selectivo de contactos de casos sospechosos, de manera de bajar la posibilidad de que alguien que está infectado, pero se siente bien, esté en contacto con otras personas, y contagie. 

Mientras tanto, cada día que pasa, los médicos aprenden como atender mejor los casos graves, bajando la mortalidad, y los científicos avanzan en la comprensión de las características del virus y de sus efectos, encontrando mejores tratamientos y avanzando en el desarrollo de una vacuna, que será la salida a esta situación impensada hace sólo seis meses.

www.jorgealiaga.com.ar

 

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