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El mensaje del Papa a las multinacionales que despiden: "Nadie se salva solo"


30 de marzo de 2020

En una entrevista, Francisco criticó al "sálvese quién pueda" y pidió a las empresas que piensen en los que van a despedir.

El papa Francisco aseguró este viernes que "nadie se salva solo" de la crisis mundial generada por la difusión del coronavirus, durante un histórico rezo que encabezó en soledad en la Plaza San Pedro para pedir el fin de una pandemia con la que, afirmó, "nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados".

En una entrevista, el Sumo Pontífice criticó a las multinacionales que no piensan en los trabajadores. "En este momento, una empresa que despide para salvarse no es una solución", dijo Francisco y sugirió: "más que despedir hay que acoger y hacer sentir que hay una sociedad solidaria.

EL SALVESE QUIEN PUEDA NO ES LA SOLUCIÓN @Pontifex_es llama a la reflexión a quienes despiden trabajadores en el medio de esta crisis global.
Ojalá Paolo Rocca lo escuche pic.twitter.com/UwSls0LWKu

— Eduardo Valdés (@eduardofvaldes) March 28, 2020

El mensaje del Papa contra las empresas se da al mismo tiempo que se conocen casos fuertes a nivel global de empleadores que tomaron medidas drásticas, como rebajas salariales por meses o despidos masivos. En Argentina, el caso de Techint fue el que más ruido hizo: el holding de Paolo Roca decidió despedir a 1450 empleados en plena pandemia.

 

 

"Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido", inició el pontífice su mensaje desde el atrio central de la Basílica de San Pedro, de frente a una plaza usualmente colmada por decenas de miles de fieles y hoy vacía por las medidas de seguridad adoptadas por el Vaticano durante la pandemia.

"Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa", criticó Francisco, seguido por más de un millón de personas por streaming.

Durante el inédito rezo, en una Roma lluviosa, el Papa estuvo flanqueado por los dos símbolos frente a los que había rezado el domingo 15 de marzo en su única salida del Vaticano desde la difusión de la pandemia.

Uno es el crucifijo milagroso expuesto en la iglesia de San Marcelo en Via del Corso, que según la tradición católica salvó a la capital italiana de la peste de 1522. El otro símbolo es la Virgen Salus Populi Romani, emplazada usualmente en la Basílica romana de Santa María la Mayor, a la que el Papa encomienda y luego agradece cada uno de sus viajes fuera de Italia.

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