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Elecciones en Nicaragua


06 de noviembre de 2021

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Ortega va por su quinto mandato en unas elecciones muy cuestionadas y sin riesgo para el sandinismo.

Nicaragua afrontará mañana unas elecciones presidenciales que no guardan incógnitas porque el mandatario Daniel Ortega se encamina a lograr otro mandato, el cuarto consecutivo y el quinto en total, aun cuando los comicios son cuestionados desde varias organizaciones internacionales y varios países amenazan con desconocerlos por el arresto de decenas de opositores, incluidos precandidatos.

En lo formal, Ortega, candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), todavía debe superar en las urnas a otros cinco candidatos, pero ninguno parece tener chances serias de arrebatarle el triunfo ya que se trata de dirigentes poco conocidos para la mayoría de los nicaragüenses.

La jornada de votación llega, además, precedida por una campaña tenue, apenas matizada por escasos avisos en los medios y poquísimos actos públicos de los candidatos, en buena medida atendiendo a las disposiciones de las autoridades electorales por la pandemia.

El Consejo Electoral solo autorizó actos de no más de 200 personas y con un máximo de 90 minutos de duración. De hecho, las principales plazas de Managua estuvieron en las últimas semanas plagadas de adornos navideños y una iluminación especial, y sin carteles, afiches ni pasacalles con las habituales promesas de campaña.

Con el periodo que termina en enero, Ortega ya es el presidente con más años en el poder en la historia del país, y los cinco años que probablemente ganará mañana lo llevarán a un lugar que difícilmente pueda igualar otro mandatario.

Alfredo Montiel, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN); Mauricio Orúe Vásquez, del Partido Liberal Independiente (PLI); Walter Espinoza, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC); Guillermo Osorno, de Camino Cristiano Nicaragüense; y Gerson Gutiérrez Gasparín, de la Alianza por la República (APRE) son los otros candidatos.

Pero difícilmente puedan complicarle triunfo del mandatario. Ortega lleva más de la mitad de su vida como líder indiscutible del FSLN, partido del que ya fue único candidato presidencial en 1984, 1990, 1996, 2001, 2006, 2011 y 2016. Desde el 2014, por una decisión del Congreso avalada por la Justicia, no hay límite en el número de mandatos presidenciales y Ortega repite la fórmula con su esposa, Rosario Murillo.

Pero la votación de mañana también es el final de un proceso por demás cuestionado, tanto a nivel nacional como internacional: llega tras la detención de una treintena de dirigentes opositores, entre ellos 8 precandidatos presidenciales, la prohibición de participar a tres partidos y la cancelación a una veintena de ONG.

La mayoría de las decisiones, de las que el Gobierno se despega atribuyéndoselas a la Justicia, están basadas en una norma inédita para la región: la Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y la Autodeterminación para la Paz, una norma que tiene apenas 224 palabras, dos artículos (el segundo de forma) y que fue votada en solo 24 horas por el Congreso, dominado por el oficialismo.

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