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INSTITUCIONES: Cambiar el chip para mejorar la seguridad


28 de mayo de 2018

Dr Osvaldo Dameno, Presidente de Paz ciudadana.

La provincia de Buenos Aires es muy prolífica creando instituciones generalmente nacidas en medio de una crisis, cuyos objetivos surgidos de una ley provincial o un decreto son inobjetables. Lo que sucede, muchas mas veces que las razonables, es que una vez pasada la coyuntura que les dió origen, estas instituciones se conviertan en inocuas o peor aun, que pasen a ser un simple pretexto para actos políticos de los gobiernos.

 

El Consejo Provincial de Seguridad evidencia hoy

 

una clara falta voluntad política para abordar los serios problemas cuyas consecuencias sufren todos los bonaerenses. En efecto la ley de seguridad pública establece dentro de sus objetivos el de elaborar planes, propuestas e implementación de políticas de seguridad pública, junto al ministerio de seguridad.

 

El 18 de mayo en Mar del Plata se realizó la reunion anual presidida por el ministro, en la cual no hubo ningún debate, ninguna exposición fuera de las de funcionarios, ningún proyecto fue presentado, en resumidas cuentas nadie sacó los pies del plato.

 

Ese evento solo sirvió para pequeñas coberturas de la prensa que no encontró ni siquiera un título atractivo. Los funcionarios municipales presentes escucharon al ministro y apoyaron las políticas oficiales. Todo políticamente correcto.

 

Ahora bien no es necesario ser muy brillante para darse cuenta que estos encuentros son meramente protocolares y no sirven para mejorar la situación.

 

Mientras no se abran las puertas a las organizaciones sociales de cada localidad que no forman parte del gobierno provincial ni de los municipales estaremos tergiversando el espíritu que llevó a la creación del consejo.

 

Las organizaciones populares luchan diariamente contra la inseguridad. Muchas brindan atención a chicos, pero eso no las encasilla, conocen mucho de ayuda social pero viven los problemas de su barrio y de su comunidad y los sufren a flor de piel.

 

Trabajan a veces sin saberlo en prevención universal, pero conocen perfectamente los caminos para la prevención específica.

 

El gobierno debiera empezar a preparar las reuniones del consejo de seguridad con meses de anticipación, en cada ciudad pequeña y en cada barrio de las ciudades grandes, de mas de 100.000 habitantes. Alli con la comunidad, los lideres locales, las ONGs, la iglesia y las autoridades locales, trabajando todos en el diagnóstico, en la elaboración de planes de contingencia que devuelvan protagonismo y tranquilidad al pueblo, que defiendan a los grupos vulnerables, los ancianos, las mujeres, las maestras, los médicos y enfermeros, los jóvenes en peligro o en conflicto con la ley, los comerciantes y los ciudadanos víctimas de asaltos violentos etc.

 

Estos son los problemas que la sociedad quiere solucionar y el Estado tiene la obligación de poner todos sus recursos materiales y humanos para desarrollar una verdadera revolución comunitaria en cada rincón de la provincia.

 

Ese es el camino para que cuando el Consejo de Seguridad se reuna tenga a mano un baño de realidad y cuente con un apoyo real de la ciudadania para poner en marcha verdaderas estrategias que hagan tambalear las redes delictivas. Entonces y sólo entonces los bonaerenses podremos recobrar la esperanza.

 

 

 

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