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JJOO sin público y el pueblo japonés enojado


12 de julio de 2021

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Con el gobierno de Japón tomando medidas para bajar la cantidad de casos de Covid,

Por Diego Paulich

 

A esta altura, después de más de un año y medio de que el mundo entero se haya adaptado a convivir con el coronavirus, las medidas restrictivas o los cambios de normalidad a último momento ya no sorprenden. Lógicamente, los grandes eventos deportivos no están ajenos a esta situación.

Lo ocurrido con la Copa América, que iba a disputarse entre Colombia y Argentina, pero sobre la hora cambió de sede para celebrarse en Brasil, en medio de grandes polémicas que incluyeron a distintos personajes de la política del país vecino y hasta al plantel de la verdeamarela y su entrenador Tité. Con varios futbolistas contagiados, pero sin mayores problemas, este sábado se vivirá la gran final y en el Maracaná habrá 5.500 espectadores.

De todos modos, lejos estuvo de ser lo que se esperaba. Pasó casi de un día para otro de Barranquilla y Buenos Aires a Río de Janeiro, y una mínima porción de público recién fue a la final. Obviamente, ni cerca estuvo de ser un incentivo para fomentar el turismo, razón por la cual las distintas naciones buscan ser anfitriones.

Del otro lado del planeta, en Japón, la cuestión no es muy diferente. Los Juegos Olímpicos, en un hecho histórico, debieron postergarse el año pasado y se confirmaron para este 2021. El COI (Comité Olímpico Internacional) y las autoridades niponas fueron tomando distintas medidas para desarrollar la competencia en medio de nuevas olas de Covid-19.

En marzo habían definido que no estaría autorizado el público extranjero, pero hace menos de un mes aseguraron que los distintos escenarios contarían con la posibilidad de concurrencia de un 50% de público local, con un máximo de 10.000 personas dependiendo cada estadio. Sin embargo, hubo marcha atrá.

Rozando los mil casos positivos diarios, algo que no ocurría desde mayo de este año, en las últimas horas se llevaron adelante varias reuniones en las que se terminó por ratificar el estado de emergencia y se extendieron las medidas vigentes para hacerle frente a la pandemia que esperaban poder hacer caducar este lunes.

Sin embargo, las restricciones vinculadas al horario comercial, la venta de bebidas alcohólicas y la concurrencia a distintos tipos de eventos en la capital japonesa y otras grandes urbes del país continuarán hasta el 22 de agosto, dos semanas después del cierre de la ceremonia olímpica.

En consecuencia, los Juegos Olímpicos debieron alterar lo planeado y finalmente se desarrollarán sin presencia de público. No cambiará el almanaque ni las disciplinas, se llevará a cabo todo tal cual estaba previsto, pero a puertas cerradas. 

El clima en Japón está caldeado: el pasado 23 de junio a exactamente un mes del comienzo de los JJOO, hubo populosas manifestaciones en las calles de Tokyo para oponerse a la realización del mega evento deportivo.

La realidad es que el país asiático no sufrió demasiado durante la primera ola, pero en los últimos meses viene padeciendo un importante incremento en los casos y hay muchas dudas sobre cómo puede afectar la llegada de tantas delegaciones extranjeras.

La principal crítica que recibe el gobierno japonés apunta a un comienzo tardío en el proceso de inmunización y varios médicos ya alzaron la voz señalando que hasta podría surgir una nueva mutación del virus: la variante olímpica.

Para colmo, ya hubo algunos casos entre los deportistas. Los nueve integrantes de la delegación de Uganda fueron de los primeros en llegar y enseguida se detectaron dos casos, aun habiendo recibido las dos dosis de la vacuna de AstraZeneca.

Los competidores empiezan a arribar a Asia, la antorcha olímpica está encendida, a la espera de la ceremonia inaugural; mientras en las calles se mira de reojo a los Juegos Olímpicos que parecen estar lejos de ser “la prueba de que la humanidad ha superado al virus” como en algún momento señaló Thomas Bach, presidente de COI, y parecen levantar la bandera de que el show debe continuar, aún cuando lo que está en riesgos son vidas… 

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