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Jugadores de Belgrano y Talleres de Córdoba se unieron para evitar el desalojo de una mujer


06 de abril de 2021

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Ramona Bustamante, que hoy cumple 95 años, resiste un nuevo desalojo de empresarios sojeros en las sierras cordobesas, ahora con el apoyo de Juan Cruz Komar, capitán de Talleres, y de Gerónimo Tomasetti, volante de Belgrano.

Por Diego Paulich

No hay rivalidad cuando hay conciencia, el clásico puede ser ayudar a los que más lo necesitan o aguantar el resultado frente a una injusticia. Juan Cruz Komar, capitán de Talleres que se está recuperando de una lesión, y Gerónimo Tomasetti, volante de Belgrano; dejaron de lado el derby cordobés para unirse en el apoyo a Ramona Bustamante.

Justamente este martes 6 de abril Ramona cumple 95 años y también casi cuatro décadas de luchar por su tierra. Ese campo de 150 hectáreas, en el Departamento de Río Seco, al Norte de Córdoba, donde vivió toda su vida junto a su hijo Orlando, y del cual pretenden sacarla. De hecho, a principios de marzo la Justicia expidió nuevamente un desalojo, pero se presentó un pedido de apelación que fue aceptado, y todo quedó en suspenso. Ramona no se va.

“La historia arranca en 1988, cuando las hermanastras no la incluyeron en la herencia de su papá y quedó fuera de la sucesión. Después le hicieron firmar un convenio de desocupación y desde el 2003 le vienen dictaminando desalojos”, le explicó hace un tiempo Victoria Gauna, abogada del Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), a DiarioAr.

Rosa Suárez, su madrastra, les vendió las tierras a los hermanos Eduardo y Juan Carlos Scaramuzza, empresarios sojeros y dirigentes de la Federación Agraria de Oncativo. Ellos le iniciaron un juicio por usurpación, del que fue sobreseída. Ramona y Orlando los denunciaron por estafa, pero fueron absueltos. No tienen papeles ni nada firmado, denuncian que todo desapareció durante las gobernaciones de Eduardo Angeloz y José De la Sota. Una guerra judicial, desigual, que lleva años. Y también apoyo. Porque son muchas las voces que se alzaron junto a la suya. León Gieco y Raly Barrionuevo, en 2004, la invitaron al escenario del Festival de Cosquín para visibilizar la cuestión; la Universidad Nacional de Córdoba la distinguió con el premio “José María Aricó” por sus saberes ancestrales, la lucha por la tierra y la defensa de los recursos naturales; mientras que Pablo Riveros, intendente de la Comuna de Villa Ciudad Parque y cabeza del partido Movimiento Verde Cordobés, afirmó: “Ramona Bustamante es un símbolo, pero Córdoba está lleno de Ramonas que son acosadas por empresarios poderosos con el aval de la Justicia y el Estado. La solución no es judicial, es política”.

El mundo del fútbol no es ajeno

A veces, no todo es correr atrás de la pelotita y la burbuja de la fama, las redes, la ropa de moda y el auto 0KM puede romperse para salir a la realidad. La burbuja la rompieron el defensor rosarino de 24 años y el volante de 20 nacido justamente en Oncativo. Ambos se pusieron la misma camiseta por un rato para visitar a Ramona en el paraje Las Maravillas. 

“Vine a conocer a Ramona Bustamante. Ramona, la mítica Ramona que hace 38 años lucha para que no la desalojen de su monte. Nació, se crió y vivió toda su vida en el mismo campo de donde los buitres y usureros de siempre la quieren echar. Ya lo han intentado y ha tenido que dormir en la cuneta de las afueras del campo, pero jamás ha cedido. El agronegocio arrasa y se quiere llevar puesto todo, incluido la tierra y la vida de miles de campesinos como esta inmensa mujer que solo quiere disfrutar y terminar su vida en paz. Por su figura, por su historia, por sus raíces, por su símbolo y por su amor, yo grito RAMONA NO SE VA”, escribió en su cuenta de Instagram el zaguero con pasado en Boca, que suele mostrarse cercano a distintas causas sociales.

El mediocampista del Pirata participó del triunfo de su equipo por 2-1 a Tigre y al día siguiente se sumó al viaje hacia el campo de Bustamante. “38 años atrás llegaron aquí unos hombres gobernados por el afán de la soja a exigirle a Ramona que desalojara su casa, que abandonara todo a pesar de que lleva 94 años viviendo ahí. Hoy, luego de tantos años de soportar intentos de desalojo y quedar en la calle varias veces, Ramona Bustamante se convirtió en el símbolo de la lucha por la tierra y la vivienda contra el agronegocio insensible e inviable. ¡RAMONA NO SE VA!”, fue lo que posteó en sus redes.

A lo largo de todos estos años, a Ramona le envenenaron el pozo de agua, le mataron animales, le mintieron para que viajara a una falsa citación en Tribunales y mientras tanto le tiraron abajo su casa y la de su hijo. No importa. No claudicó. Ella y Orlando, con palos y bolsas de plástico, armaron un pequeño rancho y ahí viven, en su tierra, de la que no se irán. “Matame mierda, pero de aquí no me voy”, les avisó Ramona a los Scaramuzza en enero del 93. Y ahí sigue.

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