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Viaje a Brasil, vacunas privatizadas y discursos por Zoom: Larreta en su laberinto


09 de marzo de 2021

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El alcalde porteño enfrenta su peor momento luego del escándalo por la compra de barbijos. Viajó a Brasil con la cepa de ese país circulando a velocidad luz, abrió las sesiones por Zoom, enfrenta un procesamiento y el fuego interno de Patricia Bullrich.

 Por Nicolás Eisler 

Una escapada a Brasil y una imputación en la justicia por la “privatización” del plan de vacunación porteña pusieron en apuros a Rodríguez Larreta en la semana más complicada para el jefe de gobierno desde el escándalo de los barbijos. El jefe de gobierno además abrió otro frente y profundizó su enfrentamiento con Patricia Bullrich por las candidaturas en las listas.

La imagen de Rodríguez Larreta secándose la mucosidad de su nariz mientras inauguraba las sesiones legislativas para 2021 se transformó en una usina de memes. El jefe de gobierno había generado polémica con su viaje a Brasil y la controversia no terminó cuando pisó suelo argentino.

El argumento esgrimido por el oficialismo capitalino para explicar por qué el alcalde partió cinco días antes de la fecha de apertura de sesiones no dejó a nadie conforme. El 1 de marzo es el único día del año que el jefe de Gobierno pisa la Legislatura para dar un discurso que funciona como balance de su gestión y adelanta los lineamientos para el resto de la temporada política.

Para cumplir con la cuarentena que se le impone a cualquier persona que ingrese desde el exterior a la Argentina, Larreta se vio obligado a dar el discurso de apertura desde su casa. Trajeado y con fondo blanco, el alcalde habló vía Zoom a un recinto que por los protocolos contra el Covid tuvo una tercera parte de su capacidad.

Brasil, Zoom y después

El periplo no pareció la mejor idea en un momento donde las camas de terapia intensiva están en rojo en todos los estados brasileños. La cepa de Manaos, también conocida como P1, demostró ser más contagiosa y más mortífera que la variante china del Covid-19. Pero lo peor, sobre todo para Rodríguez Larreta, es que la P1 tiene capacidad de reinfección y por eso que el jefe de Gobierno haya cursado la enfermedad en enero no lo protege de un nuevo contagio. 

Sobre el viaje circularon todo tipo de versiones, las más benevolentes mencionaron un descanso familiar y las más pérfidas un viaje de negocios.

En el Salón Eva Perón estuvieron dos de los protagonistas de la jornada. El primero fue el ministro de Salud, el único funcionario mencionado por el jefe de Gobierno en su discurso y el segundo el vicejefe de Gobierno. No pareció casualidad: además de estar imputado junto al alcalde por el fiscal Carlos Stornelli tras dos denuncias por la campaña de vacunación en tierras capitalinas, Fernán Quirós es uno de los mejores activos de Larreta.

La jugada de Stornelli aún no tiene una lectura clara en el oficialismo. El fiscal es muy cercano al macrismo y todavía sobrevuelan las dudas sobre sus intenciones. ¿Está jugando para Macri o es una estrategia para tener de rehén al alcalde mientras decide su futuro en la causa? ¿O hará caer el expediente en un par de meses cuando nadie pueda decir que no hizo su trabajo? En Comodoro Py los jueces y fiscales hacen de la cintura política un modo de vida.

Desde que comenzó la pandemia, Quirós tuvo cientos de horas en los medios de comunicación y está considerado como uno de los voceros porteños. Eso lo convirtió en candidato y también en blanco de Patricia Bullrich, que lo vislumbra como un competidor para encabezar las boletas legislativas de 2021. Horas antes de encabezar una marcha contra el gobierno, la ex ministra de Seguridad lo criticó por su posición frente al “vacunagate”.

No pareció casualidad que Larreta pidiera un aplauso para Quirós que funcionó casi como un desagravio ante las palabras de Bullrich. La “Piba” quiere encabezar la lista de diputados nacionales por Capital como parte de su proyecto político, cuyos alcances aún se desconocen. Como mínimo aspira a quedarse con la jefatura de gobierno y desde allí el cielo es el límite.

Su entorno asegura que la ex ministra no puede caminar por la calle por la efusividad que despierta a cada paso, algo que no terminó de comprobarse el último sábado, donde la convocatoria a protestar contra el kirchnerismo reunió mucha menos gente de la esperada. Para colmo, una agrupación cercana a Bullrich instaló bolsas mortuorias con nombres de dirigentes kirchneristas y desató un escándalo.

Por el momento el techo del ala dura está más cerca de los 20 o 25 puntos que de los más de 45 que hacen falta para ganar una elección presidencial.

Larreta busca navegar por aguas más calmas que la polarización extrema que impulsa La Piba, empeñada en hablarle a los propios. Se dice que la ex ministra busca evitar una fuga de votos hacia los liberales cuya fortaleza está mayoritariamente en la Ciudad. El alcalde no suele marcarle la cancha a la presidenta del PRO en público, aunque el pedido de aplauso para Quirós pareció una mojada de oreja.

Por eso, ante la ausencia de Larreta, los voceros porteños se encargaron de hacer circular la foto del saludo entre Quirós y Santilli, postulantes para las listas nacionales de la Ciudad y la Provincia como parte del bloqueo al armado de la ex ministra macrista.

La mayor preocupación de Larreta es que Bullrich no sea candidata en la Ciudad porque eso lo obligaría a modificar los acuerdos estratégicos con la UCR para lograr el apoyo del radicalismo a su candidatura presidencial a cambio de cederle la Ciudad a Lousteau. No hay garantías de que ninguno de los tres vaya a postularse en 2023. Pero el desgaste que produce la incertidumbre en el nosiglismo implicará un par de años agitados para Larreta. ¿Puede el bloque radical porteño rebelarse con algunos proyectos oficialistas? Queda un año para confirmarlo.

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