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Ex juez Luis Arias: “Si tienen que hacer un golpe de estado lo van a hacer”


26 de octubre de 2020

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Opinarg habló con el magistrado platense destituido en 2018 luego de frenar los tarifazos. Denuncia que la oposición tiene un plan destituyente, pide una verdadera reforma judicial y avisa que será candidato otra vez en su ciudad “por adentro o por afuera” del Frente de Todos.  

Por Esteban Raies

“Hay acciones claramente destituyentes por parte de ciertos sectores políticos de la oposición. En la Argentina existe un alto nivel de conciencia política en este tema, pero si tienen que hacer un golpe de estado lo van a hacer. Se imponen por la razón o por la fuerza”, le dice a Opinarg el ex juez Luis Federico Arias.

Lo dice sin dudar y sin rodeos en una larga charla que le brindó a este medio y en la cual analiza su destitución, dice que la sociedad debe controlar a sus jueces y avisa que será candidato en las elecciones del año que viene por dentro o por fuera del Frente de Todos. “Una fuerza electoral no puede ser solo una maquinaria electoral. No puede cerrarle a la gente las puertas del estado”.

Arias fue precandidato del Frente de Todos a la intendencia platense y aunque admite que piensa en las elecciones de 2021, también tiene la mirada puesta en 2023. Desde ese lugar, lanza una advertencia y da un agudo punto de vista del rol destituyente de la oposición.

-¿Observa ciertas acciones que tienen deliberadamente a debilitar el gobierno nacional, a desacreditar al gobernador, a tratar de tontos al presidente o a los dirigentes que hace un año ganaron la elección en primera vuelta?
 -Esas acciones destituyentes tienen tres ejes fundamentales: la cuestión sanitaria, sobre la cual trataron de generar un clima de muertos en la calle, que por suerte no lo han podido lograr porque nuestras instituciones sanitarias no se han visto desbordadas por la pandemia. Pero fue una apuesta fuerte, porque qué otro sentido tiene militar en contra del aislamiento y llamar a la gente a las calles. Por otro lado, hacer subir el dólar blue con maniobras especulativas, ejerciendo presión y tratando de desestabilizar económicamente. Mientras los productores agropecuarios, siempre en contra de los gobiernos populares, no liquidan la cosecha. El tercer eje es la inseguridad: generan miedo y como se sabe el miedo es la materia prima de la dominación y lo hacen con el tema de la toma de tierras, tratando de instalar una idea de que cualquiera puede meterse en tu casa, echarte y quedarse viviendo allí. Generan miedo, porque la gente no actúa de modo racional cuando tiene miedo. A la sociedad la manipulan con el miedo. Los medios de comunicación dominantes, los poderes económicos vernáculos y transnacionales y el Poder Judicial son los fierros, las herramientas de estos sectores desestabilizantes.

-Pareciera que funcionan en conjunto.
-Claro, son mecanismos de engranaje perfectamente sincronizados. La última resolución de Alejo Ramos Padilla, juez de Dolores, deja claro esto: un periodista de Clarín (Daniel Santoro) hace que una persona declare primero ante la prensa y luego ante el fiscal Stornelli. Eso demuestra no solo una asociación ilícita sino un mecanismo de generación de sentido. Con el tiempo las situaciones decantan y ahí uno puede debatir para generar conciencia política en la sociedad: esa es la gran tarea que nos espera; generar conciencia política ante estos artefactos de manipulación que dominan  la conciencia de los pueblos. 

-El año pasado ocurrió un golpe de Estado en Bolivia, con un proceso que muestra a una civil pero esconde a militares. 
-La matriz, diseñaba en el Departamento de Estado de los Estados Unidos, es la misma para todos los pueblos de América. Lo pude vivir en persona el año pasado en Bolivia. Lo hacen por la razón o por la fuerza. Acá el objetivo estratégico es el mismo, solo cambian las tácticas. En la Argentina, por el nivel de conciencia política, es muy difícil hacer un golpe de estado, pero si lo tienen que hacer, no tengo dudas de que lo llevan a cabo. Por eso hablo de estas maniobras de desestabilización. Aquí hubo una rebelión de la policía, hay que estar atentos porque de este modo, con una rebelión policial en tres regiones, empezó el golpe en Bolivia el año pasado. Es un contexto político adverso, a pesar de lo cual surgen señales muy alentadoras, como el triunfo de (Lucho) Arce en Bolivia; el debate de una nueva constitución en Chile, en Colombia con la marcha de los pueblos originarios. Hay señales de una América que intenta ponerse de pie porque la mentira dura poco. Por más que haya métodos refinados, uno puede engañar una vez a la sociedad o dos y no mucho más; en un momento la máscara se cae.

-¿Cuál de los límites que usted le puso desde su juzgado a la gobernadora Vidal le cobraron con su destitución en 2018?
-Fueron varios factores, el principal fue haber afectado un acuerdo corporativo entre el poder políticos, el poder económicos de la energéticas y los medios de comunicación. Fui uno de los primeros jueces en suspender los tarifazos durante el macrismo y lo hice con una exposición pública muy alta, confrontamos con el entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren. Las medidas que dictábamos afectaron intereses económicos. Afectó un negocio urdido no solo por Rogelio Pagano (dueño de Edesa, Eden, Edea, Edes y Edelap). El gobierno de Vidal generó las condiciones para que este empresario, que es testaferro pero no sabemos de quién, se quedara con las cuatro empresas de distribución de energía eléctrica, que las compró sin dinero, con un crédito internacional. Una vez que Pagano las compró, María Eugenia Vidal aumentó las tarifas. Que un juez suspenda esas medidas fue muy fuerte para ellos. Otro fue haber suspendido muchas medidas contra los docentes, en la cruzada de Vidal contra esos trabajadores: suspendí los descuentos, la obligación de trabajar en vacaciones, varias medidas que molestaron mucho. Varios intendentes se vieron perjudicados por mis decisiones y esbozaron alguna sonrisa cuando avanzaron contra mi persona. Uno está advertido sobre el fuego enemigo pero preocupa el fuego amigo. Desde el poder político hubo mucho silencio ante mi destitución. Muchas medidas que adopté durante el gobierno de Vidal también las había adoptado durante los gobiernos de Daniel Scioli (en el caso se las inundaciones de La Plata) o de Felipe Solá. La función de un juez no es la misma que la de un activista político. Yo no oculto mis ideas políticas pero no decido en función de ellas. Mi tarea era hacer cumplir la ley, pero esto es difícil de sostener en un sistema político paranoico que empieza a preguntar ´quién es y qué quiere ese juez´.           

Destitución y política

Arias era el único juez que tenía su juzgado al día y había logrado ser elegido el mejor juzgado de La Plata en una elección anual que hace el Colegio de Abogados de esa ciudad. “Demostramos que se puede hacer una prestación de servicios de justicia más cercana a la gente, pero eso molesta, justamente porque este es uno de los graves problemas que tiene el Poder Judicial, para quien la sociedad no cuenta, y entonces los jueces tratan de legitimarse ante los poderes fácticos que los sostienen, por eso los jueces no se enfrentan ante esos poderes. Si para garantizar el derecho de la gente hay que enfrentarse a la gente, no lo hacen. Nosotros nos plantamos frente a los poderes. Hay que incorporar a la sociedad en los procedimientos de selección de los jueces”.

-Y cómo observa la reforma judicial propuesta por el oficialismo.
-No es una reforma judicial. La actual vicepresidenta lo mencionó: es una ley de reorganización del sistema federal. La reforma es una deuda pendiente de los gobiernos populares. Creo que se erró en la metodología, porque debe haber un debate popular, en lo profundo de la sociedad. Un gobierno popular es popular porque tiene que apoyarse en el pueblo, pero cuando un gobierno no busca un consenso en el pueblo, los proyectos no tiene el músculo suficiente para enfrentar los intereses que interfieren en una reforma integral del sistema judicial, como sucedió con la ley de medios, que fue discutida por la sociedad. El Comité Asesor que designó Alberto Fernández no puede suplir eso, sobre todo porque algunos de ellos son parte del problema y no de la solución, porque están cuestionamos, como Hila Kogan, denunciada por sus abusos. Fue ella, junto con Julio Conte Grand, quien impulsó mi destitución. Para mí fue una verdadera bofetada esto. En la reforma judicial de Vidal, Hilda Kogan era el ariete de Vidal para perseguir jueces y hoy opina sobre esta reforma judicial. Este es un error caro para un gobierno popular, que en vez de buscar el debate y el auxilio en la gente y en referentes como Barcesat o Zaffaroni, se elige a estas personas que no buscan un anhelo de cambio.          
Arias propone terminar con el actual método de designación de jueces. “A los jueces se los designa intercambiando favores, completamente de espaldas a la sociedad. Debería haber audiencias públicas efectivas, no como las que existen hoy. Nadie se entera cuando se designa un juez o un fiscal. Debería haber un observatorio formado por personalidades destacadas, colectivos de derechos, por la sociedad, que son los destinatarios del servicio de justicia para que controlen, por ejemplo, el cumplimiento de los plazos, que es una pandemia en el Poder Judicial.   

-¿Su destitución forzó su lanzamiento a la política y su candidatura a la intendencia de la Plata?
-Lo venía pensando pero nunca estuve decidido. Tuve muchas propuestas, incluso de Cambiemos, que por su supuesto que no acepté. En 2014 Gabriel Mariotto había propuesto públicamente eso. La situación nos forzó en 2019. Antes de ser juez fui un militante político de la Juventud Universitaria Peronista y siempre estuve ligado a la función pública. A las críticas hay que acompañarlas con acciones, de otro modo no sirven. Yo critico y creo que muchas cosas hay que mejorarlas y es en la propia política donde se cambian esas cosas. Hacia ese lugar hay que ir para lograr transformaciones verdaderas.

-¿Ya piensa en las elecciones del año que viene?
-Sí, claro, estamos pensado en las del año que viene y en las posteriores también. Estamos charlando con diversos grupos políticos que están pensando en confluir en un armado que si tiene lugar será dentro del Frente de Todos o será por otro lugar, porque uno de los problemas que tenemos es que siempre alguien se adueña de la lapicera y no respeta la representatividad de los territorios. Es un grave problema que debemos superar. Ojalá podamos lograrlo dentro del Frente de Todos. 

La conciencia del pueblo

Arias critica el sistema electoral “mercantilizado, que convoca a la gente a votar cada dos años y después le cerramos la puerta al estado”, dispara. “No nos podemos quedar con eso porque eso no sirve para la conciencia colectiva. Hay que trabajar en la incorporación de la sociedad en la toma de decisión política. Ese debe ser un cambio fundamental que debe ofrecer un gobierno popular”. 

-Dicho así asusta un poco, ¿no?
-Por qué asusta si Perón dijo que el único heredero suyo era el pueblo. El pueblo es quien debe ser protagonista, no los dirigentes. Muchos que se dicen peronistas no reproducen esto.

-Eso parece engendrar  un discurso de la antipolítica
-Cómo no va a haber antipolítica si a la gente le quieren cerrar las puertas del estado. En los barrios, la gente debería estar debatiendo cómo ejerce su función el comisario, por ejemplo, sin embargo no tiene participación alguna. Entonces la política se vuelve corporativa. Ocurre eso cuando deja de defender los intereses de la gente para empezar a defender los propios en función de ganar una elección. Se vuelve tan corporativa como un medio o como una empresa. Eso hay que romperlo para abrirla. El camino es que la sociedad participa, que se generen debates y tomando decisiones de los urbanístico, lo ambiental. A eso debería aspirar un gobierno popular. Una fuerza popular no puede ser una maquinaria electoral, tiene que haber algo más. 
 

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