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Todo mal


27 de julio de 2022

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Baliño (y el VAR) tuvieron una actuación pésima en Barracas vs Patronato, los jugadores del equipo entrerriano reaccionaron y terminaron peleando con la policía, que también tuvo un accionar deplorable.


Cuatro jugadores demorados y declarando en la fiscalía fue el resultado de una noche escandalosa en la cancha de All Boys, en un nuevo partido en el que Barracas Central, equipo de Chiqui Tapia, se vio favorecido por decisiones poco claras de los árbitros.

La realidad marca que la mayoría de los equipos juegan mal predispuestos contra el Guapo en base a la innumerable cantidad de fallos a su favor que tuvo durante su campaña en la Primera Nacional que lo llevó al ascenso a Primera División. La presencia del presidente de la Asociación del Fútbol Argentina (AFA), Claudio Tapia, en la CD de Barracas hace que todo sea aún más sospechoso.

El partido entre el equipo del sur de la Ciudad contra Patronato tenía el condimento de ser uno de esos duelos entre equipos que pelean por el mismo objetivo, en este caso la permanencia en Primera. Como la mayoría de esos cruces tuvo un trámite disputado y friccionado que se pudo abrir a los 22 minutos del primer tiempo, pero desde el VAR observaron que el despeje de Salvareschi rebotó en el jugador del Patrón Medina y por eso Rodríguez estaba en posición adelantada antes de recibir la pelota y convertir para el visitante. Primera jugada dudosa pero bien resuelta por Baliño en cancha y Abal con el video en Ezeiza. A los 39’ del primer tiempo una nueva aparición del VAR fue para expulsar a Castro en Patronato por un fuerte planchazo sobre Iván Tapia (el 10 de Barracas e hijo del Chiqui). Sin embargo para este momento desde la visita ya estaban molestos con Baliño por una serie de sanciones en jugadas de menor trascendencia en las que se vieron perjudicados.

Pero la explosión fue sobre el final. Ya había pasado el gol de Colman para el local y el de Acevedo para la visita. A los 38’, Lozano convertía un golazo para darle una victoria importantísima a Patronato, pero desde el VAR le indicaron a Baliño que revise el origen de la jugada donde había una supuesta falta dentro del área de Giani sobre Calderada. El árbitro repasó el video, anuló el gol del Patrón y sancionó penal para Barracas, algo que no quedó claro en ninguna imagen. Todo podría haber quedado en una queja tradicional porque Altamirano tapó de gran manera el remate de Mouche, pero ya en tiempo cumplido Rincón metió un cabezazo que le dio la victoria al local y desató la locura visitante.

Primero fue el técnico, Facundo Sava, que volvió al campo de juego (había sido expulsado tras la roja a Castro) e increpó a Baliño. Sus jugadores y cuerpo técnico lo siguieron, lo que provocó que la policía y seguridad privada ingresen al campo a resguardar al referí. Pero como suele ocurrir en estos casos, los agentes de la Policía de la Ciudad agredieron con sus escudos a los jugadores mientras la seguridad privada intentaba dividir y tranquilizar a los protagonistas. Los jugadores de Patronato respondieron la agresión de los agentes y la gresca duró algunos minutos.

Finalmente, cuatro jugadores y un integrante del cuerpo técnico quedaron detenidos y pasaron la noche en la comisaría. Esta mañana, Juan Barinaga, Matías Pardo, Axel Rodríguez y Justo Giani, más el entrenador de arqueros Damián González fueron trasladados a la Fiscalía de Eventos Masivos y Espectáculos Deportivos para declarar por lo sucedido y se espera que en horas de la tarde puedan regresar a Paraná.

El VAR, que llegó para erradicar la mayor cantidad de injusticias, solo está generando mayores sospechas por las escandalosas e injustificadas decisiones que toma. Al mismo tiempo, los árbitros que tan mal manejan el VAR, manejan peor los partidos maltratando a jugadores (especialmente a jóvenes, a los del interior o aquellos que no juegan en los “grandes”) e incluso evitan tomar decisiones comprometedoras esperando que la asistencia de video las tome por ellos. A este cóctel de sospechas, injusticias e incapacidad, se suma la tensión y la locura con la que se vive el fútbol argentino, donde un descenso es una tragedia. Para terminar de decorar el trago explosivo, la policía que debe brindar seguridad genera más problemas que soluciones: prohíben el público visitante, maltratan y golpean al público local y en vez de proteger a los protagonistas, los agreden: todo producto de una fuerza (o varias fuerzas, porque se repite en todas las jurisdicciones) que no están preparadas para ejercer el simple control de un espectáculo. Así es que sale todo mal.

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