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La situación interna de los principales fabricantes de vacunas, retrasa la producción


01 de mayo de 2021

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Tanto India, China, Estados Unidos, Rusia como la Unión Europea, enfrentan situaciones sanitarias o políticas que dificultan la producción masiva de vacunas.

Las vacunas contra el coronavirus que ya se administran en el mundo se producen de forma masiva en apenas cuatro países: Estados Unidos, India, China y Rusia y en el bloque de la Unión Europea (UE). La situación sanitaria y política dentro de cada uno de ellos explica por qué la llegada de dosis al resto del planeta seguirá a cuentagotas, en el mejor de los casos, en los próximos meses.

Si el ritmo de producción ya venía retrasado, razones internas en los países productores ralentizaron aún más la fabricación y generaron cruces de declaraciones, presentaciones judiciales, quejas diplomáticas, negociaciones inusuales y una disputa ya nada solapada en busca de inmunizadores.

Hay una idea generalizada en el mundo científico: nunca una vacuna se logró tan velozmente y jamás su producción en cadena pareció tan lenta. Esto es producto de un escenario en el que intereses comerciales y políticos generan una feroz competencia internacional.

La India es el caso más complejo: el país es en este momento el más afectado del mundo por la pandemia y establece récords de casos diarios a cada día. Este 1° de mayo superó por primera vez los 400 mil casos y reportaron 3.500 muertes en un país que además ya tiene una cepa propia que valió el cierre de fronteras del resto de los países.

En Nueva Delhi, un comité intergubernamental decide qué se puede exportar y qué no. Todos los embarques fueron frenados por el proceso de vacunación interno.

En China la situación es más política que sanitaria. El país donde supuestamente surgió el virus se propone también ser el principal productor de vacunas del mundo. Por lo pronto, sus vacunas Sinopharm, Sinovac y CanSino ya llegan a 22 países, básicamente de África, Latinoamérica y el sudeste de Asia. Beijing cedió también unas 10 millones de dosis al Covax.

Sin embargo, también tiene un ambicioso plan de vacunación interno y espera tener vacunado entre el 70 y el 80% de su población de 1.400 millones de personas, antes de julio cuando el Partido Comunista festeje sus 100 años.

En Estados Unidos hay tres grandes compañías farmacéuticas desarrollando sus vacunas: Moderna, Pfizer y  Johnson & Johnson. Si bien las tres empresas afirman que su producción aumenta exponencialmente, no hay un detallado plan de exportación. Y aunque desde Washington anunciaron que enviarán 60 millones de vacunas a otros países, no especificaron a qué naciones, cuándo o cómo será la coordinación.

Rusia surgió como el primer país en desarrollar una vacuna y la Sputnik V tiene una gran demanda a nivel mundial por su bajo costo y alta eficacia. Rápidamente superó todos los prejuicios políticos y ahora hasta Alemania pretende comprar lotes al gigante euorasiático. Pero la demanda superó las expectativas y el Fondo Ruso de Inversión Directa debió admitir sus limitaciones para producir a escala mundial: por ese motivo, en este momento hay contratos con 15 fabricantes en 10 países para acelerar el proceso (entre ellos Argentina) y cumplir con la mayor cantidad de solicitantes posible.

Los 27 países de la Unión Europea habían encargado a AstraZeneca 300 millones de dosis, que debían entregarse a finales de junio, con la opción de comprar otros 100 millones. Pero la farmacéutica británico-sueca anunció que entregará 100 millones de dosis a finales de junio, un tercio de lo que se había fijado inicialmente. Ahora, el bloque encara un juicio con la empresa por incumplimientos y apuesta a cerrar un acuerdo con Pfizer. Como la UE prioriza a su propia población -cerró acuerdos el año pasado con seis fabricantes de vacunas: Pfizer, Moderna, AstraZeneca, CureVac, Johnson & Johnson y Sanofi-GSK-, frenó la salida a otras regiones y se aseguró más de 2.000 millones de dosis, de sobra para sus 450 millones de habitantes, nadie piensa todavía en exportaciones.

La UE tiene la enorme ventaja de que numerosos laboratorios que participan de la producción están en su territorio. La contrapartida es que negociar en un bloque de 27 países suele suponer procesos más complejos.

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