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Volver a Boedo en clave feminista


13 de noviembre de 2020

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Carolina Bidart

Periodista, hincha y socia refundadora de San Lorenzo de Almagro. Integrante de San Lorenzo Feminista.

La última dictadura cívica eclesiástica militar y económica obligó a San Lorenzo, por medio de mentiras, aprietes y estafas, a rematar el Gasómetro en 1979. Hoy, la vuelta a Boedo con estadio está más cerca que nunca: la Ley de Rezonificación está siendo tratada en la Legislatura, pero ¿cómo sería volver al barrio cuarenta años después en esta sociedad atravesada por el movimiento feminista?

La cancha del Club Atlético San Lorenzo de Almagro llamada “Gasómetro” que estuvo ubicada en Boedo desde 1916, es un símbolo para el barrio. Contaba con instalaciones para deportes de todo tipo: desde hockey sobre patines, patín artístico, tenis y básquet a la pileta más avanzada de Sudamérica, gimnasio, bowling, boxeo y bochas. Pero además, tenía una biblioteca popular de 15 mil libros y departamentos culturales en los que les vecines podían aprender teatro, dibujo, folclore, danzas tradicionales argentinas, filatelia, encuadernación y títeres.

La institución, con sus carnavales, eventos y actividades, conglomeraba a cuerves pero también a vecines que no eran hinchas que describen al Gasómetro como un lugar de encuentro social, no solamente una cancha de fútbol. Mujeres, varones y niñes lo consideraban “el patio de su casa”, toda la familia hacía una actividad distinta bajo sus tablones.

Desde la década del 70, el terrorismo de Estado que irrumpió en el país, intentó sembrar ignorancia y romper con las relaciones sociales, políticas y culturales. Cualquier espacio que pudiera formar ciudadanes pensantes, crítiques y libres, era destruido. Así, coartó la libertad de expresión y bajo la censura, la tortura, la desaparición de personas y la apropiación de identidades se perpetuó en el poder durante años.

El Gasómetro era todo lo que ellos aborrecían: lugar de encuentro, cuna de poetas, deportistas, artistas, pensadores, músiques, club social, deportivo y popular que le abrió las puertas a las Madres de Plaza de Mayo para pedir por la aparición con vida de sus hijes. Así fue que con ese plan sistemático de represión, presiones extorsivas y persecución, el entonces intendente de facto Osvaldo Cacciatore quiso expulsar a San Lorenzo de Boedo desapareciendo el Gasómetro.

Desde hace años, les hinchas luchamos por una completa restitución histórica con la firme convicción de que la causa debe tomarse como un acto de justicia social. Boedo es parte de la identidad como sanlorencistas, por eso tanto jóvenes que nunca pisamos el Gasómetro como viejes que se criaron ahí adentro, luchamos juntes con la misma pasión y convicción por volver. El sentido de pertenencia tan profundo que se creó ligado a Av. La Plata hizo que durante estos cuarenta años nunca dejáramos de militar el barrio.

Las agrupaciones ligadas al club colaboran con comedores, clubes y vecines en situación de calle, la Casa de la Cultura Sanlorencista y la del Vitalicio que rodean la manzana del predio, tienen actividades culturales, de derechos humanos, sociales, artísticas, deportivas y recreativas constantes. El Grupo Artístico llena de arte azulgrana el barrio recordando deportistas, escritores e historia popular a través de sus murales y talleres culturales. Festejamos los campeonatos en San Juan y Boedo y el feliz cumpleaños lo cantamos en Av. La Plata al 1700.

Feminismo de Barrio

Con las Leyes de Reparación Histórica en 2007 y de Restitución Histórica en 2012, el fideicomiso de la gente que juntó $100 millones y la posesión de los terrenos el año pasado, les hinchas y el club venimos transitando un camino de conquistas a pulmón que atravesaron distintos momentos de la institución y de la sociedad. Para que la justicia sea completa se necesita modificar la zonificación de Av. La Plata 1700, acto que, a pesar de que debió haberse ligado a todas las leyes anteriores, por fin se está tratando en la Legislatura Porteña como Ley de Rezonificación. Una más y van...

Actualmente, este 2020 encuentra a la sociedad con una militancia feminista activa, ligada íntegramente a la ampliación de derechos y a la construcción de nuevas formas de habitar los espacios. Vivimos en una Ciudad androcentrista pensada por hombres para hombres heterosexuales y cisgénero que no tiene en cuenta las necesidades de las mujeres, niñas y disidencias.

Llegó la hora de que cualquier proyecto que se proponga para y por Buenos Aires sea en pos de evolucionar hacia una ciudad más justa e inclusiva que nos tenga en cuenta a todes. Y eso es lo que pretende San Lorenzo a través del diseño de un proyecto integral plural y superador que busca volver a sus cimientos pero en sintonía con la sociedad y las demandas actuales. Por eso las sanlorencistas celebramos que la dirigencia azulgrana se muestre abierta a escuchar y a accionar con el objetivo de que los espacios que tuvo la institución durante esos 65 años y que pretende revivir con esta Rezonificación, estén aggiornados a acompañar nuevas formas de habitarlos.

Los feminismos necesitamos imperiosamente de esos ámbitos que se le brindaban a un barrio ubicado hacia el sur de CABA, que sin su presencia se estancó en el tiempo. El club se fundó con el acceso al deporte como herramienta vital e integradora y se convirtió en un lugar esencial de recreación social, cultural y política. De la misma forma, el movimiento feminista toma ese concepto diariamente para pensar clubes que por medio del deporte creen espacios inclusivos de formación y contención, trabajo que el Ciclón hace día a día en su relación con los barrios linderos al estadio en el Bajo Flores.

San Lorenzo como institución intentó tempranamente acompañar el avance feminista que atravesó fuertemente a la sociedad desde el año 2015. Fue el primer club de Argentina en firmar los contratos profesionales de las jugadoras de fútbol y en aprobar el cupo femenino en Comisión Directiva. Además, cuenta con un Protocolo de Acción y Prevención contra la Violencia de Género, una cláusula de violencia de género para sus jugadores profesionales y creó una Subcomisión de Género que desde hace meses capacita a toda la comunidad del club en línea con la Ley Micaela, desde les dirigentes a deportistas, trabajadores y socies.

En la construcción de este Proyecto de Ley de Rezonificación, el club incluyó un proceso participativo de escucha a les vecines con la finalidad de involucrarse en las necesidades e inquietudes de la comunidad para así construir el plan urbanístico moderno y de consenso que pretendía. Quién se encargó de organizar esto fue la empresa GELH, una firma especializada en calidad urbana y espacio público enfocada en fomentar ciudades incluyentes y sustentables.

En este sentido, se organizaron encuentros virtuales que llegaron a convocar a mil participantes de les cuales el 73% se mostraron optimistas con el proyecto. Uno de los zooms se centró en cuestiones de género específicamente. Si bien la idea no fue sectorizar los encuentros, sí se buscó generar un espacio de comodidad para poder expresar las inquietudes que, sabemos, son restrictivas de la condición de ser mujer o disidencia.

Muchas vecinas coincidieron en que las cuadras de alrededor del supermercado eran oscuras y que les daba miedo caminar por las calles linderas. Sostuvieron que el hiper le había sacado todo tipo de sociabilidad a un barrio que se había apagado con el tiempo y que los días de actividad o partido en el Polideportivo Pando (perteneciente a CASLA, ubicado a la vuelta del predio de Av. La Plata) veían muchísimo más movimiento tanto en las calles como en los comercios de los alrededores y que eso las tranquilizaba para circular por la zona.

En esta misma línea, varias se mostraron, por un lado, contentas con que el proyecto tenga en cuenta espacios educacionales y culturales, salud, luminaria y actividad todos los días de la semana y por otro, esperanzadas con que el barrio crezca de su mano tanto en lo comercial como en lo cultural para que las mujeres podamos habitarlo con mayor seguridad y entusiasmo. 

Un aporte destacable fue el de una integrante de la Red Cultural de Boedo, que sin ser cuerva ni tener especial interés por el fútbol, se mostró optimista respecto a trabajar en conjunto tanto con socias feministas como con la institución para que la vuelta a Boedo tenga un impacto positivo desde múltiples aspectos, reconociendo el símbolo fundamental que es San Lorenzo en el barrio y lo conveniente que sería trabajar a la par en acciones como “Corsos libres de acoso”, que ellas llevan a cabo desde su lugar.

Bajo estos parámetros es que muchas vecinas ven muy positivo tener la posibilidad de ser incluidas y escuchadas por un club que se mostró y muestra predispuesto a modificar o sumar puntos a un proyecto abierto a que las decisiones sobre el desarrollo de espacios y sus usos se definan teniendo en cuenta la opinión de su comunidad y el crecimiento de todo el barrio.

Uno de los grandes gestos es que coincidieron en destacar la importancia que tendría establecer la Oficina de género (instituida en el Protocolo y conformada por profesionales con perspectiva de género) con sede, en principio, tanto en la Ciudad Deportiva como en Boedo. Esto significaría poder caminar el club todos los días teniendo la posibilidad de contar con un espacio de escucha de las demandas de las trabajadoras, deportistas, socias e hinchas, como también de las mujeres y disidencias vecinas al establecimiento.

Porque, si bien nos enorgullecemos de la impronta que se inscribe en la historia azulgrana y de los cimientos que San Lorenzo construyó en Boedo para convertirse en su momento en el club con más desarrollo deportivo y social del país llevando como bandera sus valores fundacionales de solidaridad, trabajo y compromiso indisoluble con el barrio y la comunidad, también reconocemos que el contexto y los tiempos son otros. Es momento de avanzar para que los ambientes terriblemente patriarcales, como los clubes, empiecen a pensarse desde otros lugares.

Por eso, aunque hay un largo camino por recorrer para poder establecernos como mujeres y disidencias dentro de los ámbitos deportivos machistas en donde la toma de decisiones sigue siendo de los hombres, es positivo que en este proceso hayamos encontrado profesionales que trabajan y piensan algo tan importante y emblemático como lo es la vuelta para nosotres, a la par de las mujeres de San Lorenzo. Tanto de las integrantes de la Subcomisión de género y dirigentas feministas de la Comisión Directiva como de las hinchas y socias.

Hoy, la Agrupación San Lorenzo Feminista, externa a la institución, tiene un lugar en la llamada “Mesa de trabajo por la vuelta a Boedo” junto con muchas agrupaciones sociales y partidarias históricas del club, una invitación a la construcción en conjunto. Destacando que esta mesa y sus participantes fueron motor para llegar a estas instancias, es que es importante reconocer esta oportunidad como histórica para pensarnos y pensar caminos, formas y construcciones que nos incluyan, como deportistas, vecinas, hinchas, socias y trabajadoras. 

Si bien, antes de reconocernos feministas, ya queríamos volver a Boedo, ahora, desde esta premisa, soñamos con que la memoria, la verdad y la lucha traigan como consecuencia la justicia, para así poder volver a nuestro barrio con un club social y deportivo más equitativo, inclusivo y con perspectiva de género.

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